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La supervivencia del psicoanálisis en el milenio que empieza y la praxis psicoterapéutica1 Marco Antonio Dupont Muñoz* |
| Dos temas son centrales
en el título de mi comunicación: La supervivencia del
Psicoanálisis y Psicoanálisis y Psicoterapia. Ambos
temas se hallan entretejidos a todo lo largo de la evolución teórica
y técnica de lo que podemos llamar la cura por la palabra,
cura de aquello que podemos considerar el sufrimiento mental y emocional
de los seres humanos. Una vez más, inaugurando este milenio y desde muy al principio del siglo pasado, se habla de la crisis del psicoanálisis; y legítimamente nos preocupa su supervivencia en función de múltiples factores, entre los que cuentan los fascinantes avances en la investigación neurobiológica, psicofarmacológica y genética, que por cierto, esta ultima, apenas nos define ligeramente distintos, por el material genético activo a la mosca de la fruta o el gusano. Independientemente de las ironías que nos depare el desarrollo de estas disciplinas, se añaden otros factores que son de naturaleza económica y que atañen a las políticas de salud comunitaria. Escuetamente, habrá de señalarse la conveniencia estatal de limitar la estancia de los enfermos mentales en los hospitales psiquiátricos, finalidad que se logra. Gracias a eficientes psicofármacos, que si bien no son capaces de resolver el fondo gesto del sufrimiento mental, lo son perfectamente de modificar su forma, vía el abatimiento de los síntomas, la ansiedad o el delirio. Es así que los pacientes, mientras mantengan la cura farmacológica, son capaces de reintegrarse al hogar y al trabajo y dejan de ser una significativa carga para las instituciones de seguridad social, con todo y las limitaciones funcionales residuales y del desarrollo individual que ello signifique. Habrá de añadirse que ha resultado enriquecedora la partipación psicoterapéutica en la cura farmacológica, y esta lo ha sido en los momentos críticos aparecidos en procesos de corte psicoanalítico o psicoterapéutico. Sin embargo en los hospitales psiquiátricos, la psicoterapia que usualmente se ejerce, sigue teniendo por objetivo prioritario la adaptación del paciente al ambiente extrahospitalario y, como he mencionado, su reubicación laboral. Desde luego que esto reza para las instituciones oficiales de salud pública y de seguridad social. En lo mencionado, el psicoanálisis sólo acota su presencia por algunos principios aplicables a los diferentes tipos de psicoterapia que se ejerzan hospitalariamente. Donde el psicoanálisis tiene un papel más relevante, es en la formación teórica y técnica de aquellos que ejercen la psicoterapia, y en aquellos organizadores, dirigentes o coordinadores de instituciones del tipo de las comunidades terapéuticas. Un factor más en la crisis del psicoanálisis actual, deriva del efecto de la conjunción de los nuevos instrumentos farmacológicos mencionados y una sociedad revolucionada sustancialmente por sus modos de producción, por la información instantánea y por una cultura que exalta valores derivados de la posesión tecnológica y el dominio del espacio y el tiempo desde la virtualidad de una pantalla luminosa. Desde luego que el espectro general de la psicopatología que encuentra el psiquiatra, el psicoterapeuta o el psicoanalista, es igualmente cambiante en lo que respecta a la sintomatología que domina, aunque es discutible si los factores gestores primarios de la enfermedad mental también se han modificado, o sólo se trata de modalidades adaptativas del individuo social y de sus comunidades. En todo caso, la resultante de la conjunción de estos factores parece expresarse en la demanda de procedimientos terapéuticos breves y eficaces, que para nada comulgan con los principios más elementales de la técnica psicoanalítica, que puede ser eficaz, pero nunca tan breve como parece ser la demanda. Creo además, que ningún psicoanalista sentiría cumplir su cometido aplicándose a la solución de los síntomas e ignorando el fondo gestor. La demanda de brevedad y eficacia, adquiere un carácter crítico cuando nos percatamos de que los susodichos cambios en la patología, que también pueden considerarse como cambios en la patología, que también pueden considerarse como cambios en la demanda, se traducen en la casi ausencia del buen paciente neurótico, y la frecuencia presencia del no tan buen fronterizo, el narciso o el psicosomático. La enseñanza del psicoanálisis en los institutos, prescribe que los candidatos supervisen casos donde la técnica se apegue a los cánones psicoanalíticos clásicos, cuyo diseño es óptimo en los casos de neurosis; en tanto que en aquellos pacientes no neuróticos, la técnica demanda la introducción de parámetros, que por definición alejan la técnica de lo puramente psicoanalítico, y la acercan al terreno de la psicoterapia. Es frecuente que el candidato y el supervisor deban esperar a que el primero, el candidato, encuentre el caso apropiado para supervisar y cumplir con el ejercicio necesario en su formación como psicoanalista. Parece indiscutible que los fenómenos mencionados tienen una vertiente que está conectada con el mercado y que se expresa en un hecho escueto: la demanda de psicoanálisis declina. Lo que es discutible es si este evento viene a significar una crisis del psicoanálisis, o más bien representa una crisis para los psicoanalistas. Hace unos años nos visitó un candidato a la presidencia de la IPA, y entre muchas cosas importantes que dijo acerca de su visión sobre la práctica del psicoanálisis, mencionó que en las sociedades psicoanalíticas del Norte de América existía la recomendación de reducir al mínimo los honorarios psicoanalíticos, con el fin de alentar e incrementar la asistencia de pacientes al consultorio psicoanalítico. Era evidente que la demanda se estaba orientando hacia una pléyade de alternativas terapéuticas, unas legítimas y otras no tanto, pero que en común ofrecían procedimientos breves y baratos, así que todo parecía indicar que el psicoanálisis estaba perdiendo aceleradamente la preferencia que hasta hacía poco, había alcanzado. Entre nosotros se realizó una encuesta entre los miembros de nuestra Asociación; el doctor Miguel Kolteniuk y el grupo que realizó esta tarea, investigaron la relación habida entre pacientes en análisis y pacientes en psicoterapia analítica. La conclusión descubrió una significativa mayoría de pacientes en psicoterapia, atendidos por psicoanalistas. Como corolario a estos eventos, evidentemente comunes en el universo del psicoanálisis, la Asociación Psicoanalítica Internacional decide al fin enfrentar el prob1ema en el cuadragésimo segundo Congreso Internacional, que con el título de Psicoanálisis: Método y Aplicaciones propone discutir... las importantes y controversiales relaciones entre el psicoanálisis y las psicoterapias psicoanalíticas. El Congreso tendrá efecto en Julio del 2001 en Niza, Francia. En su programa provisional se anuncia el propósito de explorar un tema fundamental dentro de la teoría psicoanalítica contemporánea y de la práctica clínica; a saber: la relación entre el método psicoanalítico y el uso que se le ha dado en las diversas orientaciones terapéuticas derivadas de este método. Se añade que se explorarán las derivaciones que posiblemente amplíen el uso terapéutico y la pertinencia social del psicoanálisis en nuestro mundo actual. Si la supervivencia del psicoanálisis dependiera de su popularidad como instrumento terapéutico, nos frustraríamos al percatarnos que la revista Time, de circulación internacional, en su ejemplar del 2 de Abril del presente año, dedica su portada y diez de sus páginas al tema de las fobias, sin mencionar ni una sola vez al psicoanálisis ni a la psicoterapia analítica como instrumentos posibles para su comprensión, elaboración y cura. En contraste, se menciona todo otro orden de procedimientos terapéuticos junto con hipótesis conductuales explicativas del origen de la angustia. Las propuestas terapéuticas recomendadas tienen en común la brevedad y se prodiga su eficacia. Desde que nació, el psicoanálisis ha sido severamente criticado y frecuentemente condenado a la obsolescencia. Las razones argumentadas son muchas y no vale la pena repetirlas. Lo que sí vale la pena mencionar es que las luchas intestinas entre los psicoanalistas, enarbolando banderas ideológicas que persiguen hegemonía, intransigentes, más que consolidar, promueven la fragmentación de las instituciones y debilitan la legitimidad del psicoanálisis dentro de la sociedad, un psicoanálisis que desde el puro punto de vista mercadotécnico, parecería condenado al olvido. Si se examina acuciosamente la relación habida entre el psicoanálisis y las psicoterapias, se hallará que fue legítimo el propósito inicial de mantener y preservar la pulcritud de un psicoanálisis que aún no alcanzaba completud en lo teórico ni en lo técnico. Cualquier parámetro sí era un atentado a su desarrollo y a su consolidación. Pero una vez lograda una cierta madurez, el psicoanálisis se transformó en institución y el Movimiento Psicoanalítico instituyó políticas hacia adentro y hacia afuera de las instancias constitutivas. En adelante se puede vislumbrar, sin cerrar los ojos, el propósito de enajenar la histórica distinción entre el oro y el cobre para justificar la hegemonía de la Institución Psicoanalítica como el oro puro. Es muy evidente que los tiempos y las circunstancias han cambiado, a tal punto que se descubra, obvio que el psicoanálisis nació de un desarrollo genial de la psicoterapia, así como que la ulterior psicoterapia, denominada analítica, es un desarrollo paramétrico del psicoanálisis clásico. Hay que recordar que el cobre fue el primer metal descubierto por el hombre y que significó un paso definitorio en la cultura. La mayoría de los psicoanalistas, si es que no todos, dedicamos buena parte de nuestro tiempo laboral a un ejercicio donde la aleación del oro con el cobre está presente, y tiene legitimidad indiscutible cuando concurrimos a procedimientos paramétricos en la investigación clínica, con la pretensión de desarrollar técnicas mas eficientes a las que puedan acceder pacientes hasta entonces inaccesibles. Desde mi punto de vista, la duda sobre la sobrevivencia del psicoanálisis, es una preocupación de los psicoanalistas mas que el producto de una admonición de la realidad cultural y social. Los problemas planteados por hacer psicoanálisis o hacer psicoterapia, independientemente de que es frecuente la inauguración de un análisis con una preparatoria-psicoterapéutica; estos problemas, repito, ya los ha resuelto el tiempo y la realidad laboral de los psicoanalistas. Quizás lo que faltaría es el reconocimiento de su continuidad en lo teórico y en lo técnico y su sistematización en la enseñanza dentro de los institutos psicoanalíticos como unidad adoctrinaría. A mi juicio, la supervivencia del psicoanálisis está cimentada en el carácter humanista de la propia teoría psicoanalítica, y por la identificación que cada psicoanalista pueda realizar con las características de los postulados del psicoanálisis y con su espíritu humanista. Esto es en lo que se basa lo que denominamos identidad psicoanalítica, misma que establece por definición la significativa diferencia con cualquier otro técnico de la psicoterapia. El formidable desarrollo tecnológico que se inició desde el siglo pasado, nos asombra cada día con nuevos eventos a cual más sorprendentes dentro de las más variadas áreas de la ciencia y sus tecnologías. Las disciplinas duras, en su rápido avance, han roto el previo equilibrio que existía con las ciencias sociales y humanas, entre las que se halla el psicoanálisis. En estas disciplinas, el desarrollo y la evolución se da al ritmo de cambios y evoluciones marcados por movimientos sociales y culturales, económicos y políticos. El tiempo, en estos casos, mantiene una pauta muy relacionada y cercana a la de la historia. Esto no significa en absoluto el estatismo de las disciplinas sociales y humanistas, ya que el impacto tecnológico incide precisamente en todo lo relativo al vivir de los seres humanos, actuando a la par de los propios movimientos sociales, como catalizador de los cambios sociales y culturales, y en los usos y costumbres de los miembros de la sociedad. La mejor evidencia de esto es que, estamos aquí analizando la supervivencia del psicoanálisis. Aquí utilizo el termino humanismo siguiendo el sentido que le da Kant2 cuando lo define como Humanismo es la disposición a la comprensión de los demás, o a la simpatía hacia los demás. Humanismo significa por un lado, el sentimiento universal de la simpatía; por el otro, la facultad para comunicar, intima y universalmente, las propiedades que en su conjunto constituyen la sociabilidad propia de la humanidad por la cual se diferencia del aislamiento animal. En su significado histórico, el humanismo es un aspecto fundamental del Renacimiento, y justo el aspecto por el cual el Renacimiento, es el reconocimiento del valor del hombre en su plenitud, y el intento de entenderlo en su mundo, que es el de la naturaleza y de la historia. Con estas solas citas sobre la filosofía del humanismo, pretendo condensar el espíritu de la idea que ha ocupado a pensadores en toda época, y que en la actualidad adquiere una vigencia indiscutible ante la mecanización creciente de las relaciones humanas. Los principios fundamentales del psicoanálisis, en su teoría y en su técnica, en cada uno de ellos, se le descubre inmerso en un historicismo relacional, vincular, que siendo esencialmente humano, hace inimaginable su ausencia en el vínculo analítico tanto como en la constitución de la sociedad y la cultura. La humana necesidad de vínculo es consubstancial en el núcleo social y en el proceso psicoanalítico. Sin embargo, la realidad actual parece ser interpretada con una visión medieval donde el enclaustramiento puede ser definitivo y mortal, más que como el reservorio renaciente depositario de valores humanos. Es indiscutible que por ahora el psicoanálisis clásico, ortodoxo, se mantiene reservado para unos cuantos privilegiados en tiempo y en recursos, o como un instrumento curativo a la vez que didáctico, de los que se preparan como psicoanalistas dentro de los institutos. Estas realidades han hecho del mundo del psicoanálisis y de sus habitantes, un mundo de elite, y la verdad es que lo es cada vez menos, dadas las circunstancias, pero así y todo necesita ser conservado. También es cierto que en los ámbitos institucionales centrales, no se ha visto con buenos ojos los esfuerzos que muchos de nosotros hemos realizado para diseñar métodos terapéuticos, psicoterapéuticos, donde los principios teóricos del psicoanálisis y su esencia, su espíritu, se derrame hacia estratos sociales más amplios. La sentencia condenatoria de que eso no es psicoanálisis, suele alcanzar también a quienes practican con espíritu analítico todo otro orden de psicoterapias, grupo, pareja, familia, etc. Es así que están soplando vientos de cambio, a todas luces un cambio inevitable y favorable, siempre y cuando se mantenga vivo el carácter humanista de nuestra disciplina. |
| Resumen Se argumenta sobre la supervivencia del psicoanálisis y sobre las posibles modalidades en su evolución en base a las fuentes del mismo y a su naturaleza, donde se reconoce un origen arraigado en el Humanismo Filosófico. Se establece que su posición entre las disciplinas científicas, sea en lo técnico como en lo teórico, representa el acceso a recursos terapéuticos que rescatan las posibilidades de cura más allá de la pura farmacología, junto a la cual ambos enriquecen sus resultados. Se aborda la llamada Crisis del Psicoanálisis como una crisis de los psicoanalistas, impactados por la creciente demanda de curas rápidas y baratas. Palabras clave: Psicoanálisis, crisis, supervivencia, humanismo. |
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Summary Recibido 10 de julio de 2001, revisión recibida 4 de agosto; aceptado para su publicación el 30 de septiembre 2001. |
| 1 Trabajo presentado
durante la XXIII Reunión Científica Anual Aniversario
Sigmund Freud con el tema: La supervivencia del psicoanálisis
en el milenio que empieza, el 5 de mayo de 2001. Asociación
Psicoanalítica Mexicana, en Tequesquitengo, Qro. Psicoanalista Vitalicio y Didáctico de la Asociación Psicoanalítica Mexicana. 2 Diccionario de Filosofía. Fondo de Cultura Económica, p. 619. |
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