La bulimia y sus significados en el análisis de un caso1

Leticia Villagómez Tovar*

e-mail: levillato@hotmail.com

Con gratitud a los Doctores: Yáñez, Moreno
Corzo, Pérez de Plá y Cesarman. Así como a
mis compañeros y profesores del instituto que
contribuyeron a mi formación.

Esta presentación trata acerca de los episodios bulímicos de una paciente durante su proceso analítico. Muestro una descripción de las condiciones familiares y de desarrollo de la paciente, así como de su comportamiento y sintomatología al inicio del proceso. A continuación les comparto algunas interrogaciones que me hice durante el estudio de este caso. Posteriormente presento un breve relato del proceso. Del periodo final del análisis hago referencia a ciertos logros alcanzados por la paciente en el transcurso del mismo. Y para terminar menciono algunos puntos de la integración teórico clínica del caso.
Lucy llegó a tratamiento a los 26 años, inmediatamente después de abandonar a su tercer terapeuta. En primera instancia refirió una angustia intensa por no poder contener sus impulsos a alimentarse excesivamente. Su ansiedad le resultaba intolerable, y no podía entender lo que le acontecía; parecía que exteriorizaba sus conflictos a través de innumerables síntomas, entre ellos, sus conflictos con la alimentación; también refirió migraña, malestares estomacales y estreñimiento. Sus estados de tristeza eran recurrentes, surgían ante los frecuentes conflictos con las personas con las que se relacionaba, en ese momento estaban acentuados con la madre y el novio.
Cuando Lucy llegó a tratamiento, se expresó de la siguiente manera: “Hoy tuve que ponerme un enema porque no soporto sentir mi excremento, me siento muy sucia. Siempre he usado múltiples medicamentos y productos naturales para hacer del baño pero en lo general casi todos los rechazo”. Llegó conmigo en pleno episodio bulímico.
Después de evaluar a la paciente, elaboré su historia clínica y su clave psicodinámica, consideré que se trataba de una organización limítrofe de personalidad de nivel alto, que presentaba una descompensación polisintomática.
A lo largo del análisis de este caso me cuestioné sobre algunos puntos que me permitieron estudiar el caso. 1. ¿Qué caracteriza desde el punto de vista psicodinámico a los trastornos de la alimentación? 2. ¿Cuál es el origen de las características polisintomáticas del caso? 3. ¿Es posible analizar pacientes que presentan desórdenes de la alimentación? 4. ¿Si acaso los pacientes limítrofes pueden evolucionar a lo largo del análisis a una estructura más neurótica o no?

Relato del proceso

Al principio la paciente llegó en condiciones de no ser analizable para después serlo. Inicié su tratamiento con un periodo de psicoterapia cara a cara, con una frecuencia de tres veces por semana. Después de dos años de psicoterapia disminuyeron la descompensación, la difusión de identidad, las actuaciones y el uso frecuente de defensas primitivas, consideré que tenía capacidad para ser analizable. Así fue como considere la posibilidad de un proceso analítico en el que fuera posible tratar de construir y reconstruir su historia. Donde se escuchara la narración de sus síntomas para así enlazar el pasado con el aquí y ahora de la trasferencia. Durante los dos años de psicoterapia y cinco de psicoanálisis, surgieron una diversidad de situaciones afectivas en el vínculo analítico, de las que hoy no me ocuparé (Villagómez, 2000).
Los síntomas bulímicos de Lucy surgieron a los 19 años, poco después de un aborto provocado. Casi todo lo que comía lo vomitaba, tenía un gran temor a estar gorda, desarrolló como consecuencia un cuadro de intolerancia a la glucosa, pensaba todo el tiempo en que no podía comer, posteriormente terminaba ingiriendo todo cuanto se le antojaba, aparecían sentimientos de angustia y culpa además de sentirse gorda y fea. A continuación se purgaba tomando laxantes y se aplicaba enemas. Todos los días en la mañana no salía del baño hasta después de haber expulsado todo lo que podía, ya que se sentía asquerosa y sucia.
Otro recuerdo que Lucy relacionó con el conflicto bulímico, fue que a los ocho años se sintió profundamente abandonada ante el divorcio de sus padres, se volvió una niña solitaria y triste. Se quedaba viendo la televisión por largos periodos de tiempo y comía cuanta “chatarra” compraba, tenía especial preferencia por ir a la tienda a comprar vasos de crema de leche para comerlos solos. En esta época se tornó obesa ya que fue sobrealimentada por la abuela materna, al mismo tiempo que abandonada por los padres que se estaban divorciando; no obstante la paciente mantuvo colecho con la madre hasta los 19 años.
Lucy no fue alimentada al seno materno por hacerle daño la leche de su madre, tomó biberón hasta los ocho años, lo llevaba a la escuela y finamente lo dejó por el sabor desagradable del plástico, apareció el asco, como barrera (Freud, 1905).
Durante el análisis recordó el origen temprano de su tristeza, había perdido al abuelo materno a los cinco años y sus reacciones fueron fuertes, se golpeaba ante esta ausencia. Tenía una serie de pérdidas, el abuelo, el padre, un tío muy querido y el divorcio de los padres que vino a hacerla sentir abandonada por ambos. Las pérdidas fueron repetidas en sus relaciones, hacía intentos por conseguir a alguien en su vida y sólo conseguía nuevos abandonos. Esto se observaba en la vida promiscua que llevaba y que iba en aumento.
Lucy parecía escapar de ella misma a través de las somatizaciones, reprimía todo lo que fueran sentimientos y afectos (alexitimia). No podía verbalizar sus conflictos, los comunicaba a través de sus continuas quejas corporales, que fueron interpretadas como resistencias. En el análisis propiamente dicho; Lucy consiguió ir verbalizando en lugar de hacer síntomas y actuaciones. Poco a poco descifró el simbolismo de sus síntomas, de las palabras, sueños, sentimientos, afectos y transferencia, surgió una historia cada vez más completa e integrada de su vida. Aparecieron los significados de los enigmas que guardaba para no sentir dolor. Ente ellos los rechazos, abandonos y utilizaciones de las que había sido objeto en etapas muy tempranas y a lo largo de su vida. Estas dejaron huellas que le hacían mostrar sus conflictos a través del escenario corporal. El trabajo del análisis fue hacer que a sus afectos les pusiera palabras.
Lucy luchaba por dejar el discurso aprendido de su madre y que había depositado en su cuerpo; hacía intentos por encontrar su propio discurso y conocer sus deseos. Aparecieron con dolor las sensaciones de que había sido una hija no deseada, que hubo intentos de ser abortada por la madre; también recordó que era la hija de un padre alcohólico que además intentó abusar sexualmente de ella. Se reconoció hija de una madre prostituta y que su abuela había sido una alcahueta. Reconoció que su erotismo era predominantemente oral y anal. Su conflicto alimenticio matizaba estas fijaciones. Su compulsión a la comida y sus rituales bulímicos de eliminar todo cuanto ingería, así como sus medidas higiénicas eran un claro ejemplo de este conflicto. La mayor parte de su libido estaba depositada en estos rituales. En la etapa media del análisis, los síntomas bulímicos fueron desapareciendo y para la etapa final ya no se presentaron.
El cuerpo de Lucy expresó los conflictos tempranos en su vida. Estas fallas tempranas en la relación con la madre se grabaron en lo corporal, ante la imposibilidad de ser expresados a través del lenguaje. Las características que lo definieron fueron los conflictos intrapsíquicos primitivos que derivaron de una fijación o una regresión a una etapa temprana del desarrollo que antecedió a la constancia objetal y la consolidación de la estructura tripartita (Edípica). Fue claro que Lucy no había logrado superar la etapa dual del desarrollo para poder diferenciar su yo del objeto, así como de los objetos entre sí y por lo tanto, no había podido establecer adecuadamente la etapa edípica (Klein, 1945). Durante el tratamiento ella consiguió plantearse una situación edípica y al final del análisis logró una aceptable resolución del mismo.

Algunos logros alcanzados por la paciente en el transcurso del análisis

El análisis de los síntomas bulímicos de Lucy nos llevó a diversos contenidos relacionados a su historia. A una gran fijación de la sexualidad ligada a una representación oral, donde había una modalidad oral y anal de lo genital. Otro de los contenidos fue el núcleo melancólico introyectado de un objeto muerto vivo que había que expulsar. Ella se había tragado un muerto y lo tenía que vomitar y defecar. Los intentos de cercanía hacia sus figuras parentales provocaron una diversidad de conflictos en la paciente y surgieron más claramente a través de la angustia ante la figura paterna. En el fondo esta angustia estuvo ligada a un evento de abuso sexual del padre. En la transferencia luché para que no me expulsara a mí. Fueron analizados en el vínculo transferencial los continuos retardos y deseos de interrumpir el tratamiento. En ocasiones se quedó sin trabajo e intentó suspender.
Al analizar los síntomas bulímicos, éstos desaparecieron y dieron lugar a que surgieran con claridad rasgos obsesivos y fóbicos, llegando a constituirse una transferencia fóbica. Fueron desapareciendo las fobias en el transcurso del análisis: como la agorafobia que presentó, donde ella evitaba salir de su casa por no ir a otros baños, ya que temía al contagio. También le daban temor las palomas que tenía que ver con un afuera atemorizador.
El análisis de este caso, como el de otros psicosomáticos tiene como elemento central la capacidad de lograr una simbolización a través de la transferencia y el lenguaje, lo que hace posible la reconstrucción histórica y el análisis. Ésta ayudó a comprender el proceso y a disminuir las actuaciones. La simbolización nos llevó a favorecer el desarrollo de una transferencia más edípica. El análisis y el marco referencial me permitieron encontrar el significado de los síntomas con esta paciente.

Integración teórico clínica

La presentación de este caso fue objeto de mi trabajo de recepción y sólo tomaré unos breves aspectos del mismo (Villagómez, 2000). La bulimia ha sido tipificada y se han señalado los criterios diagnósticos del padecimiento (DSM-IV, 1994), sin embargo, sus causas, evolución y tratamiento, no han sido claramente definidas. Los estudios que hasta el momento nos reportan mayor profundidad, así como tratamientos más favorables a estos casos son los psicoanalíticos. Los conflictos en el funcionamiento anal de la bulimia han sido estudiados poco, en comparación a los orales. En este caso, he hecho observaciones a estas manifestaciones a nivel anal e intestinal predominantemente, sin dejar de lado los aspectos orales.
Mi experiencia clínica se inició desde la investigación del perfil de los trastornos de la alimentación, anteriormente como psicóloga y psicoterapeuta. Actualmente como psicoanalista, estos trastornos han constituido mi campo de interés. En la investigación realizada en la Clínica Londres con cien pacientes que presentaron desórdenes de alimentación encontré que los tres grupos: anorexia, bulimia y obesidad (compulsión a la comida), muestran similitud en cuanto a características de personalidad predominantemente limítrofe (Villagómez, 1992). Sé que es un serio problema el diagnóstico de estos trastornos; para muchos son limítrofes y en otras nosografías les llaman cuadros neuróticos graves. Sin embargo tomando en cuenta su grado de simbolización también han sido clasificados como pacientes con histerias graves. Lo que mi experiencia me dice, es que hay algunos casos que pueden acceder al nivel de la simbolización y se producen modificaciones importantes en la sintomatología. Considero de gran importancia analizar cuidadosamente cada caso, su nivel y la capacidad evolutiva, como en esta paciente que sí fue posible analizar.
Los trastornos de la alimentación, así como otros, entre ellos los casos psicosomáticos y límite, han tenido una evolución que ya había sido anunciada. Según André Green ( 1998), la obra de Freud al inicio está marcada por la relación perversión-neurosis y al final se queda con una preocupación: la de la comparación psicosis-neurosis. En la actualidad, ya no podemos conocer el modelo neurosis como único término de comparación con la clínica psicosomática. Es posible considerar estos modelos en estructuras no neuróticas, como los casos límite y las formas emparentadas con la psicosis que hoy acuden en busca de nuestra ayuda.
Incorporada al campo psicoanalítico he tratado de entender los trastornos de la alimentación desde el marco teórico referencial del análisis y a través de las aportaciones de Freud y otros descubrimientos que complementan su obra. Quiero poner énfasis en que a lo largo del estudio del psicoanálisis, los trastornos de la alimentación han sido comprendidos por la teoría psicoanalítica dentro de los síntomas psicosomáticos (Liberman, 1993; Winnicott, 1964). Los conflictos psicosomáticos se han estudiado desde diferentes enfoques teóricos de acuerdo a la experiencia clínica de los autores revisados.
McDougal (1990), considera a este como un proceso que no es ni neurótico, ni psicótico, lo denomina de actuaciones psicosomáticas y los relaciona a vacíos de simbolización que se originan en momentos de separación. Hernández y Pérez de Plá (1989), lo relacionan a fallas en las más tempranas relaciones con la madre. Liberman (1993) los relaciona a personas que han quedado detenidas en un momento de funcionamiento mental, en el que predomina la identificación proyectiva adhesiva en la cual no se reconoce la existencia separada del objeto. En general los autores relacionan estos síntomas a una patología prefálica expresada a través del cuerpo, donde las fallas en la temprana relación con la madre, dejan vacíos de simbolización que es lo que caracteriza las relaciones de estos pacientes y el análisis la trasferencia.
Las observaciones a estos casos me han llevado a buscar alternativas favorables en el tratamiento de estos padecimientos. Considero que cada día es más evidente que se requiera una intervención con un enfoque psicoanalítico, ya que otros tratamientos no ofrecen respuestas favorables a dichos padecimientos. La anorexia, la bulimia y la compulsión a la comida (obesidad), se han presentado a nosotros los psicoanalistas como retos, y se requiere buscar nuevas alternativas para poderlos comprender mejor.

Resumen
El análisis de un caso nos llevó a encontrar diversos significados de los síntomas bulímicos. Los contenidos relacionados a su historia nos llevaron a una gran fijación de la sexualidad ligada a una representación oral, donde había una modalidad oral y anal de lo genital. Otro de los contenidos fue el núcleo melancólico introyectado de un objeto muerto vivo que había que expulsar. En la transferencia luché para que no me expulsara a mí. Además de un breve relato del proceso analítico también menciono algunos puntos de la integración teórico clí-nico del caso.
Palabras clave: Bulimia, trastornos de la alimentación, limítrofe, psicosomático.

Summary
The analysis of a case took us to find diverse meanings of the bulimic symptoms. These manifestations in the patient’s history appeared related with an intense oral fixation, there were oral and annals modalities of the sexual life. Another content was the melancholic nucleus, product of the introjections of a dead-live object that she needed to expel. In the transference I fought so that she wouldn’t expel me. Besides a brief story of the analytic process, I also mention some points of theoretical and clinical integration of the case.
Key words: Bulimia, eating disorders, border line, psychosomatic.

Recibido 8 de agosto de 2001, revisión recibida 4 de septiembre; aceptado para su publicación el 30 de noviembre 2001.

Bibliografía

DSM IV. (1994). Diagnostic and Manual of Mental Disorders. Washington: American Psychological Association.
FREUD, S. Obras completas, 24 vols. Buenos Aires: Amorrortu, 1992.
—— (1905). Tres ensayos de teoría sexual. Buenos Aires: Amorrortu. Vol. 7.
GREEN, A. (1998). Teoría. Interrogaciones psicosomáticas. Buenos Aires: Amorrortu.
HERNÁNDEZ, A. E. y PÉREZ DE PLÁ, E. (1989). La enfermedad psicosomática en la infancia. Cuadernos de Psicoanálisis, XXII (1-2): 47-60.
KLEIN, M. (1945). El complejo de Edipo a la luz de las ansiedades tempranas, I Obras completas. Barcelona. Paidós, Tomo I, 1994.
LIBERMAN, E. (1993). Del cuerpo al símbolo. Buenos Aires: Ananke.
McDOUGAL, J. (1993). Teatros de la mente. Madrid: Yebenes.
VILLAGÓMEZ, L. (1992). La relación del sobrepeso y rasgos de personalidad en un grupo de mujeres con un sobrepeso de 20 al 50 porciento. Tesis para obtener el grado de Doctor en Psicología. México: Universidad Iberoamericana.
—— (2000). El proceso psicoanalítico a la luz de un caso. Tesis para obtener el título de psicoanalista. México: Asociación Psicoanalítica Mexicana.
WINNICOTT, D. W. (1964). La enfermedad psicosomática en sus aspectos positivos y negativos. Revista Uruguaya de Psicoanálisis. 61: 11-22.

1 Trabajo presentado durante la XXIII Reunión Científica Anual “Aniversario Sigmund Freud” con el tema: “La supervivencia del psicoanálisis en el milenio que empieza”, el 4 de mayo de 2001. Asociación Psicoanalítica Mexicana, en Tequesquitengo, Qro.
• Psicoanalista Adherente de la Asociación Psicoanalítica Mexicana y Doctora en Psicología de la Universidad Iberoamericana.

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