|
Transicionalidades1
Norah
Gramajo Galimany*
e-mail:
gramajonorah@hotmail.com
|
Donald
Winnicott es el analista inglés que, a partir del tratamiento de
niños, llega a la conceptualización del objeto transicional
(OT), objeto que abre nuevos territorios al psicoanálisis. Este objeto
está ubicado en el espacio transicional, espacio de la creatividad
y la cultura que todos conocemos y que ahora me interesa en tanto espacio
donde se dan las transformaciones que harán posible la metabolización
de elementos psíquicos.
Para que el objeto madre que está afuera sea asimilado
en el psiquismo infantil y se convierta en objeto subjetivo, es decir, que
pase a adentro, es necesaria una transformación. Ésta se logra
gracias al trabajo psíquico conjunto del niño y de su madre,
como lo describen Winnicott y Bion. La díada logra transformar el
vacío (gap) en un espacio de reunión ilusoria. La madre
se coloca en un estado de no-integración y de investidura de lo que
el bebe va a hacer (reverso del trabajo mental organizado); está
receptiva, en un flotamiento libre y animado. La capacidad de estar en barbecho,
como nombra Masud Khan a este estado depende: de la madre, del padre que
ayuda a la madre, de la familia, que sostiene a los padres y de la sociedad
que provee un ambiente bienhechor (1978, pp. 75-6).
Es tan interesante como fundamental remarcar una característica de
este objeto transicional, y ésta es, que no tiene representación
psíquica y que por lo tanto, al ser abandonado por el desarrollo
psíquico y la necesaria construcción del objeto metafórico,
no produce el penar de un duelo.
Siguiendo la indicación de Laplanche, es necesario hacer trabajar
las teorías. Pienso en el objeto transicional y si éste sería
el modo mediante el cual los objetos entran al psiquismo. La
paradoja winnicottiana remarca que el objeto está y no está
en el espacio transicional. Da la impresión que eso se debería
a una captación psíquica intermedia, o a medias lograda, algo
que no se puede definir clara y objetivamente, y por lo tanto no se puede
saber de ello.
Quizá se hace evidente el OT, concretamente, por la intensidad y
la tenacidad de la mirada con que inviste el niño la imagen de la
madre, que ahora aparece transferida al OT.
Intensas pasiones se mueven en el momento en que ocurre la basal y estructurante
separación de la madre y la asunción de la carencia. Por un
lado, el deseo, aferrarse a la madre; por el otro la realidad, no está.
Surge la necesidad de sustituirla por una otra cosa (su símbolo),
que se pueda transportar con uno, para así, no dejarla y llevarla
consigo. Metaforizarla. Se pasa de la madre concreta, poco a poco, a la
virtualidad de la metáfora que representa a la madre, a su representación,
como producto final de este trabajo de captación de la realidad necesitada.
La transicionalidad es el puente que une y separa los dos sistemas: lo psíquico
y la realidad. |
|
Captación
del OT y de otros objetos transicionales
Que no se pueda saber
del objeto transicional, que no se lo pueda adscribir a una imagen y ser
nombrado, no quiere decir que no se lo pueda captar usando otros lenguajes.
En este punto específicamente, me refiero tanto al OT en sí
mismo como a otros elementos psíquicos similares a él, de
otros sectores del psiquismo. Éstos, quizá no van a seguir
la metabolización continua que vemos en la consecución de
la representación de la madre, pasando por la constitución
del OT, sino que pueden quedar en ese interregno transicional (están
en camino a) y sólo se podrán captar usando otros lenguajes.
Freud muy bien conocía estas captaciones, y así lo vemos
analizando a Dora, en el segundo sueño, cuando apela a la musicalidad
(¿no era opuesto a la música?) que se desprende del deslizamiento
metonímico en la similicadencia poético-musical Bahnhof-Friedhof-Vorhof,
para llegar a la oculta significación: genitales femeninos.
Esta lectura la realiza guiándose por la similitud de sonidos,
formando consonancias; en otros casos podríamos encontrar, por
ejemplo, oposición de sonidos (disonancias). Hay lecturas guiadas
por los olores, texturas, etc. que nos sirven para encontrar la significación
aún no constituida (Meltzer, Anzieu y Rosolato trabajaron estos
temas). Quizá nos topamos en estos espacios con una predecesora
del significado, la significancia que propone Kristeva (1985), verdadera
marca que el incipiente sentido deja en la carne del que será sujeto.
(Aquí tendríamos al lenguaje organizándose tempranamente
en el psiquismo).
Buscando otros apoyos en Freud me encuentro con la cita en la que se anticipa
a las modelizaciones matemáticas actuales del psiquismo cuando
escribe: El material psíquico de una histeria se figura como
un producto multidimensional y de por lo menos triple estratificación
(Op. cit. p. 293). Muiltidimensional, dice, y por
lo menos triple estratificación. Esto nos permite pensar
en otros ordenamientos, sensoriales, que autores como el ya citado Meltzer
trabaja en Exploración del Autismo, Rosolato en La relación
de desconocido, y que Anzieu desarrolla en El yo Piel. En estos autores
los ordenamientos, que son deslizamientos metonímicos, son aplicados
generalmente a la constitución del yo. Cuando Freud y nosotros
después, trabajamos clínicamente y analizamos estos hallazgos,
pre o paraverbales, permitimos que estos elementos carentes de representación
pero existentes, se transicionalicen hasta llegar a la representación.
Pero aquí no me ocuparé de la técnica. Un concepto
fundamental sobre el psiquismo es presentado sucintamente por Freud al
describirlo como multidimensional ...y de por lo menos triple estratificación
Esta cita me permite apoyar mi visión de un psiquismo complejo,
de múltiples dimensiones y en permanente movimiento
y transformación.
Volviendo a las transicionalidades y a mi búsqueda, ahora realizada
en la meta-psicología. Como antecedente, y siempre encontramos
algo importante en la relectura de Freud, él, al describir las
formas en que la pulsión inconsciente va pasando de un sistema
a otro (del inconsciente al preconsciente)hasta constituir la representación
de palabra, se refiere a los retoños, formas intermedias, transicionales
digo yo, que no corresponden estrictamente ni al sistema inferior
ni al sistema superior. Dice que los retoños son continuación
del inconsciente, que es vivo, susceptible de desarrollo y que mantiene
con el preconciente relaciones diversas, entre otras la de cooperación
(1915, p. 187). Entre estos retoños inconscientes, hay algunos
que reúnen dentro de sí notas contrapuestas
(¿paradojales?, me pregunto). (En este punto evoco la divalencia
que Pichon Riviere encuentra en sus enfermos ). Volviendo a Freud: los
retoños tienen alta organización, están exentos de
contradicción, semejan productos concientes, pero, son inconscientes
e insusceptibles de tornarse concientes si conservan una exagerada investidura
pulsional. Pero inmediatamente Freud vuelve a remarcar la movilidad psíquica
diciendo: si ha intervenido la represión para excluir las mociones
pulsionales, los retoños que se alejan de lo originariamente reprimido
pueden esquivar la censura y hacerse concientes con cierta facilidad.
Y dice también que hay retoños altamente organizados que
se ubican cerca de la censura y no acceden a la conciencia por falta de
la investidura que los movilizaría; al conseguirla, pasarían
al conciente. Pienso que estas formaciones de paso entre un sistema y
otro (los retoños) tienen algunas similitudes con el objeto transicional,
objeto necesario de pasada para arribar al nuevo sistema. Estas transformaciones
(metabolizaciones, decía Aulagnier) se realizarían en un
espacio transicional, de transición entre, por ejemplo, la representación
de cosa y la representación de palabra, mediadas, y aquí
pondremos la opción que propone Green (1999), opuesta a la de Kristeva,
que mostraré más adelante: Habría una mediación
-dice Green- hecha por la alucinación negativa normal para que
pueda entrar el lenguaje en el psiquismo. (Este autor hipotetiza que,
para que pueda tener cabida el lenguaje en el psiquismo es necesaria la
desaparición de la percepción propia de la representación
de cosa). Este trámite se realizaría en el sistema inferior.
La alucinación negativa cortaría la percepción del
objeto satisfactor ligado al deseo, para permitir la ligadura de este
mismo deseo con el lenguaje. Intervención de Tánatos para
la progresión de Eros. En estos párrafos Freud muestra
la formidable sobredeterminación actuando sobre un psiquismo complejo
y altamente móvil.
Debemos marcar la diferencia que hay entre Green y Kristeva con respecto
a la teorización sobre el psiquismo y el lenguaje. Green explica
la discontinuidad psíquica, con respecto a la ligadura entre deseo
y lenguaje, mediados por la alucinación negativa. La autora rumana,
con la que estoy de acuerdo, propone una continuidad basada en organizaciones
rudimentarias del sentido en significancias, verdaderas precursoras
del significado.
|
|
Falta de representación
y transicionalidad
Desde la vertiente
clínica ya habían surgido problemas. Los analistas tuvieron
que enfrentarse con que sus pacientes fronterizos entraban, de pronto,
en un territorio en donde no existía la representación necesaria
para apoyar la interpretación. Las dificultades para llevar adelante
estos tratamientos se hicieron evidentes en las diferentes teorizaciones
que aparecieron con el objeto de encontrar, finalmente, alguna herramienta
que pudiera ser útil en esas circunstancias. Son distintos los
puntos de partida de las investigaciones sobre la falta de representación
y sobre la necesidad de transformación de lo externo en interno
o, para generalizar con amplitud, transformar lo heterogéneo emisor
en algo homogéneo al sistema receptor, para que pueda continuar,
sin frenos, la movilidad de la pulsión. Veamos otros autores.
Investigando la psicosis Piera Aulagnier escribe La violencia de la
interpretación (1977), preferentemente desde el punto de vista
del estudio de la representación. Quizás hoy podamos extraer
de su obra una teoría de la representación. Su preocupación
por analizar a los enfermos psicóticos la llevó a escudriñar
los albores de la figuración- representación y a proponer
la hipótesis del pictograma como el inicio de la figurabilidad.
Los pictogramas son los ideogramas con que se inaugura la figuración
psíquica. Los dos pictogramas, de Eros y Tánatos,
conforman el fondo representativo sobre el que se construye la representación.
Otro importante aporte de esta autora, es resaltar, ya que Freud primero
y analistas argentinos como Pichon-Riviere y Bleger después se
ocuparon de este tema. Es resaltar, decía, la situación
de encuentro continuo de la psique con el medio que lo rodea, y
digo ésto porque de ello deriva la necesidad que el psiquismo debe
enfrentar: la de metabolizar la información que recibe.
Representar es una de las tareas específicas que el psiquismo emprende
con este fin, y la actividad de representación es un proceso complejo
que tiene por objeto metabolizar un elemento de naturaleza heterogénea
convirtiéndolo en homogéneo a la estructura de cada sistema
(Op. cit., pág. 24).
A. Green, en su sistemático estudio de la metapsicología
freudiana enfatiza la necesidad de una teoría de la representación
que aún no se ha podido desarrollar, a mi criterio. Sostiene la
heterogeneidad de los sistemas psíquicos. Propone una lógica
de la heterogeneidad, en la que la diversidad de la representación
da lugar al conflicto y a una transformación; ésta se da
al pasar de un sistema a otro. Pero su noción de transicionalidad
interna forma parte de su hipótesis de los procesos terciarios,
que se constituyen por la capacidad para establecer ligaduras entre prácticamente
todos los sistemas y permiten la comunicación y el pasaje de un
sistema a otro (1999). Retomaré el tema más adelante.
Botella, C. y S. (1999, p. 15) presentan una concepción del psiquismo
de gran movilidad, afín con lo que pienso. Proponen la génesis
simultánea del yo-placer y del yo-realidad definitivo (me parece
que esto podría generar la paradoja winnicottiana observable en
el OT), lo cual promueve un funcionamiento psíquico con intereses
contradictorios y no conflictivos. Me parece que entre percepción
y representación existe un espacio transicional de transformaciones.
Estos autores presentan la función de puente hacia la figurabilidad
que tiene el cuento contado a un niño en sesión por el analista,
puente entre la vivencia desorganizada producida por el desamparo infantil
y la representación (análisis por vía de porre
que Freud no hubiera desestimado), lo cual consolida la coherencia del
yo. Creo que éste es un buen recurso terapéutico cuando
la vivencia desorganizada queda aislada y sin movilidad, ya que es la
intensidad del trauma la que priva de transicionalidad a la vivencia (fijación).
Lo que aporta el analista es la posibilidad de movilizar lo inmóvil,
entrando en la transicionalidad.
Quisiera decir en este punto, haciendo una digresión, que esa clasificación
de vía de porre y vía de levare
ya debiera dejarse de lado en cuanto limitación de posibilidades
del análisis, y servir solamente a los fines clasificatorios de
la enseñanza.
|
|
Una hipótesis
Mi hipótesis,
inspirada en Green y en mis reflexiones, me llevan a pensar que la transicionalidad
se establece entre espacios heterogéneos cada vez que el psiquismo
va a emprender un trabajo de metabolización de la información
que le ha llegado (una exigencia de trabajo impuesta al psiquismo), sea
esto:
1) Hacia el exterior (espacio transicional de Winnicott), para la aprehensión
de cosas y objetos exteriores necesitados, o,
2) en el interior del psiquismo, donde las transformaciones se hacen para
permitir el avance (predominio de Eros), o el retroceso de la pulsión
(predominio de Tánatos); por ejemplo, lo que señalaba
con respecto al pasaje de representación de cosa a representación
de palabra (ligadura del lenguaje en el psiquismo), y hasta entre la parte
neurótica y la parte psicótica de la personalidad (Bleger),
y, en algunos casos, la transicionalidad, orientada siempre a conseguir
las metas del organismo, tanto sean eróticas como tanáticas,
permite el levantamiento o la aparición (momentánea o permanente)
de las defensas psicóticas. La observación de la transicionalidad
en estas zonas-límites la describe Freud en Construcciones en
Psicoanálisis (1937, pp. 267-9). Allí podemos ver lo
que sucede en el psiquismo cuando se ha usado una construcción
y ésta muestra, en lo que aparece a continuación, en una
escena fija por falta de comprensión simbólica, las trazas
de los trabajos elaborativos de transformación de lo psicótico
en transición a lo neurótico, escena detenida ésta,
como a veces sucede en el cine al interrumpirse la proyección de
una película. Se ha interrumpido lo transicional-elaborativo que
busca el analista. Se necesita la interpretación para que se retome
la transicionalidad elaborativa hacia lo neurótico.
Voy redondeando mi idea observando otros desarrollos del psiquismo. Por
ejemplo en la creación, actividad máxima de lo psíquico.
Creo que el creador acude a todas las formas de transicionalidad que contiene
el psiquismo para plasmar su obra. No me parece que el creador tenga algo
especial y propio en su psique, lo que sí tiene es una gran
habilidad para usar libremente todas las transicionalidades que posee.
3) Continuando la enumeración de las principales transicionalidades,
hay otra entre el cuerpo y la psique, donde anteriormente decía
Green que encontraba ese concepto límite, la pulsión. Aquí
también el espacio transicional de pasaje cuerpo-psique
es el lugar de las transformaciones de lo que viene del cuerpo, en algo
que es de índole psíquica. O viceversa.
|
|
Algunas reflexiones
Ya para concluir,
unas reflexiones:
1.-No creo que sea necesario recurrir a la hipótesis de procesos
terciarios como dice Green (1999), para explicar la movilidad del psiquismo.
2.-Tampoco a la teoría de la alucinación negativa para explicar
la aparición del lenguaje en lo psíquico, como
también sostiene Green. Coincido con Kristeva en que hay ordenamientos
precoces del lenguaje en la psique.
3.-Cuando podemos comprobar la extraordinaria movilidad del aparato psíquico,
que tiene innumerables modos de funcionar, algunos de los cuales, creo
que por razones didácticas, Freud describió en sus dos formidables
tópicas, no hace falta, me parece, el recurso teórico de
los procesos terciarios. La psique guarda memoria de todos los
modos con que funcionó alguna vez. Y si somos consecuentes con
el Freud que decía que al inicio la mente infantil lo comprendía
todo, que todo formaba parte de ella, y que la indiscriminación
-aquí me apoyo en Bleger- era el modo arcaico de funcionamiento
mental, podemos comprender que esta forma de funcionamiento no-integrada
(Winnicott) o indiscriminada (Bleger) puede conservarse o reactivarse
cuando y donde sea necesario. Además, la psique tiene la
cualidad de aprender, guiada por la libido, nuevos modos de funcionamiento
y de innovar, si la ocasión lo requiere.( Aquí cabría
la idea de Green de una libido creadora de objetos). La hipótesis
de una transicionalidad operante en las fronteras entre sistemas diversos,
permite comprender los distintos modos de funcionamiento que son propios
del psiquismo.
Quizá los diversos sistemas conservan, en sus límites, la
posibilidad de ponerse en barbecho (en no-integración o en-transicionalidad),
para permitir la transformación primero y luego la entrada de los
elementos extraños para hacerlos similares y asimilables.
El sistema más complejo se colocaría en barbecho para recibir
lo nuevo, diferente .
|
Resumen
La autora estudia el espacio transicional de Winnicott, enfatizando su función
transforma-dora de lo externo en interno. A partir de esto, generaliza y
presenta la hipótesis de la existencia de espacios transicionales
entre las distintas estructuras dentro de lo psiquico, entre éste
y el cuerpo y entre la psique y el exterior Su concepción
del aparato psíquico es de alta movilidad y complejidad.
Palabras clave: Transicionalidades -Winnicott- psiquismo multidimensional
y de alta complejidad. |
Summary
The author studies Winnicots transitional space, stressing its transforming
function from external into internal. On this basis, she generalizes and
presents the hypothesis of the existence of transitional spaces among the
different psyche structures, among this and the body, and the psyche and
the external. Her conception of the psyche is complex and changeable.
Key words: Transitions -Winnicot- multidimensional, complex and changeable
psyche |
|
Resume
Lauteur étudie lespace transitionnel de Winnicott en
mettant laccent sur la fonction qui transforme ce qui est externe
en interne. A partir de ce moment, là elle généralise
et présente lhypothèse de lexistence despaces
transitionnels entre les différentes structures qui composent le
psychisme, entre la psyché et le corps et entre le psychisme et
lextérieur. Lappareil psychique ainsi conçu
a une grande mobilité et une grande compléxité.
Palabras clave: Phénomène transitionnel, Winnicott,
appareil psychique, multidimensionnalité, compléxité,
mobilité.
Recibido 11 de junio
de 2001, revisión recibida 20 de junio; aceptado para su publicación
26 de junio de 2001.
|
|
Bibliografía
AULAGNIER, P. (1977).
La violencia de la interpretación. Buenos Aires: Amorrortu
Edit.
BION, W. R. (1972). Transformaciones. Buenos Aires: Centro Editor
de América Latina.
BOTELLA, C. y S. (1998). Más allá de la representación.
Valencia: Promo libro.
FREUD, S. (1985). Psicoterapia de la histeria. Buenos
Aires: A E. II, 1979.
(1915). Lo Inconciente. Buenos Aires:
A. E. IV., 1979.
(1937). Construcciones en el análisis.
Buenos Aires: A. E. XXIII., 1979.
GRAMAJO, N. (1998). Pasión, Revista de Psicoanálisis,
LV (1) 145-57.
(2000) Impacto de la migración. Ruptura y reconstrucción
de las transicionalidades, Espacio Winnicott. Encuentros Nž 4. Asoc.
Psicoanalítica Argentina. Buenos Aires: Ed. Publicar, pp. 145-157.
GREEN, A. ( 1999a). Presentación inaugural en el Congreso de la
IPA, Santiago de Chile.
GREEN, A. y URRIBARRI, F. (1999-b). La representación y lo
irrepresentable. Revista de Psicoanálisis. Número
Especial Internacional, Lo representable, lo irrepresentable.
Buenos Aires, 1999: 327-47.
KHAN, M. (1978). Estar en barbecho. Donald W. Winnicott.
Buenos Aires: Trieb.
KRISTEVA, J. (1985). De la identificación. Freud, Baudelairc,
Stendhal. El trabajo de la metáfora. Barcelona: Gedisa.
WINNICOTT, D. W. (1958). Objetos y fenómenos transicionales.
Estudio de la primera posesión no-yo. Escritos de Pediatría
y psicoanálisis. Barcelona: Laia.
(1972) Objetos transicionales y fenómenos
transicionales. Realidad y juego. Buenos Aires: Granica Editor.
(1972). La ubicación de la experiencia cultural.
Realidad y juego. Buenos Aires: Granica Editor.
1 Trabajo presentado
en el XXVIII Congreso Interno y el XXXVIII Symposium de la Asociación
Psicoanalítica Argentina, en Buenos Aires, el 4 de noviembre de
1999.
Miembro Titular en Función Didáctica (Asociación
Psicoanalítica Argentina). Miembro Titular (Asociación Psicoanalítica
Mexicana). Miembro Fundador del Grupo Guadalajara de Psicoterapia Psicoanalítica.,
tel. (54-11) 4774-5125, nonig@arnet.com.ar
|
| Back |