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Psicoterapia
grupal de parejas1
Mario
Campuzano Montoya*
e-mail:
campuza@prodigy.net.mx
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Indicación
de terapia de pareja
Dado que las posibilidades
de tratamiento psicoterapéutico a una pareja en conflicto son varias,
hemos ido ajustando un esquema tentativo que nos permita establecer un
criterio para derivar: a) a tratamiento personal a uno o ambos de los
cónyuges, b) a terapia conyugal conjunta, y c) a grupo de parejas.
Para esta selección nos ayuda la ubicación de los síntomas
de la pareja: predominantemente individuales o relacionales; así
como su tiempo de duración: agudos y egodistónicos o crónicos
y egosintónicos, y por otro, los referentes al grado de patología
caracterológica de los cónyuges. Cuando la patología
caracterológica de uno de los miembros de la pareja es dominante
en la presentación de los problemas (patología predominante
individual, más que relacional) se tendrán algunas sesiones
de terapia conjunta para revisar las razones de la elección de
esa pareja y sus modalidades de relación, pero a la brevedad posible
se pasará al tratamiento personal del afectado(a). Los problemas
relacionales serán la indicación para la terapia de pareja
y los problemas crónicos y egosintónicos suelen responder
mejor al grupo de parejas.
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Grupos terapéuticos
de tiempo y objetivos limitados
Una vez establecida
la indicación para terapia de pareja se valorará la conveniencia
de realizarla en grupo de tiempo y objetivos limitados, cuyo objetivo
es el develamiento y elaboración de los conflictos de la pareja,
así como de sus modalidades vinculares de relación, a manera
de permitir el crecimiento libre de la pareja, destrabando bloqueos y
favoreciendo el desarrollo. Busca ser un instrumento terapéutico
autosuficiente, aunque en algunos casos se utiliza con parejas en que
alguno o ambos miembros tienen terapia personal; y también, en
algunos casos, como consecuencia de lo trabajado en el grupo de parejas,
se dan indicaciones de atención terapéutica (según
las necesidades detectadas) a algunos de los participantes.
Dada la limitación de tiempo existente en esta modalidad de tratamiento
resulta necesaria la realización de un trabajo focalizado al vínculo
de la pareja y a su conflictiva más importante. En nuestro caso,
por operar desde la teoría psicoanalítica, nos resulta necesario,
además, seguir criterios semejantes a los generales de la terapia
breve: no promover la neurosis de transferencia, trabajar, básicamente,
con la transferencia positiva sublimada y un nivel de regresión
moderada. En este caso se trabaja con grupos cerrados de 8 a 10 miembros
(4 a 5 parejas). Es bien conocido el mecanismo de aceleración del
proceso terapéutico debido a la limitación del tiempo de
la terapia, cosa que, en relación a las parejas, hemos comprobado
una y otra vez. Dentro del encuadre incluimos la realización de
una sesión de seguimiento al mes o mes y medio de terminada la
experiencia; esta sesión suele ser más larga que el promedio.
También se incluyen una o dos sesiones prolongadas en el proceso.
Los grupos terapéuticos de tiempo ilimitado tienen los mismos objetivos
que los del modelo anterior, pero con una modalidad operativa de grupo
abierto: cuando una pareja sale del grupo (por decisión terapéutica
o deserción) es substituida por otra que inicia su proceso.
El mantener la intervención exclusivamente sobre el vínculo
conyugal funciona como un equivalente de focalización y hace que,
al cabo de uno o dos años, los problemas se resuelvan o se agote
el enfoque vincular. En este último caso, si persisten problemas
emocionales individuales que inciden en la pareja, es más conveniente
que busquen resolverse en un tratamiento personal.
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Aspectos técnicos
En una terapia analítica
de pareja la intervención terapéutica actúa sobre
los niveles vinculares de relación de la pareja y sobre las estructuras
psíquicas de cada uno de los cónyuges. Para ello, como en
cualquier terapia analítica, se acciona en un primer momento sobre
el análisis de las resistencias antes de pasar al análisis
de los contenidos (conflictos psíquicos). Para destrabar este mecanismo
resistencial el grupo resulta de suma utilidad, ya que brinda continente
en un momento que las parejas viven con gran temor. Pero además
de estos elementos de apoyo y solidaridad, el grupo posibilita identificaciones
múltiples, transferencias múltiples y capacidad de verse
en el espejo de los otros, situaciones éstas que suelen
permitir un acceso más fácil y rápido a la propia
problemática.
Por tratarse de una terapia de grupo buscamos siempre el contrapunto entre
las intervenciones a nivel de alguna pareja y del nivel grupal, pero siempre
conservando el foco en el vínculo conyugal; por ejemplo ...parece
que el anuncio de X (la coterapeuta femenina) de no estar en estas sesiones
ha despertado en todos fantasías de separación de la pareja,
que aparecen en esos sueños que relataron o actuado por algunos
de los cónyuges que no vinieron a la sesión.
El objeto más catectizado no es siempre el terapeuta o terapeutas
sino el cónyuge que además de ser objeto de proyecciones
puede dar gratificación, no sólo simbólica sino real,
a las demandas sexuales, agresivas y de dependencia; y en el vínculo
conyugal se depositan muchos de los conflictos y vivencias del pasado
familiar cuya resolución es el propósito buscado por el
tratamiento.
En las terapias grupales de parejas se buscarán las alusiones comunes
que todo material de una pareja suele provocar en las otras, a fin de
mantener el necesario contrapunto entre el nivel individual, conyugal
y grupal.
Las resonancias grupales, por demás importantes y significativas,
son mediadas por el fenómeno que Foulkes (1973) llamó reacción
de espejo, que da la posibilidad de tomar conciencia de actitudes,
comportamientos y sentimientos a partir de verse reflejado en los demás,
proceso de toma de conciencia que es favorecido por la labor interpretativa
del terapeuta.
Esta reacción de espejo, derivada del mecanismo de
identificación, es una de las características más
singulares y útiles del grupo de parejas, lo que le da una diferencia
básica con respecto a la terapia conjunta.
Grinberg, Langer y Rodrigué (1957) destacan a la identificación
como el mecanismo esencial de la psicoterapia de grupo: ...la identificación
reemplaza o es el resultado de las distintas relaciones de objeto, y cada
personalidad está compuesta por sucesivas identificaciones que
contienen la historia de las respectivas relaciones de objeto. Lo dicho
para el individuo vale para el grupo: la identificación existe
en todos los instantes de evolución y de regresión del grupo.
La identificación proyectiva e introyectiva, como ellos señalan,
puede homologarse al dar y recibir condicionado por el tipo específico
de intercambio en la situación familiar originaria, molde o patrón
de reacción que continúa influyendo sobre las relaciones
ulteriores y sus intercambios y que da lugar tanto al fenómeno
de la transferencia como a la distorsión en la percepción
de los otros, incluyendo al cónyuge y la relación de pareja.
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Proceso de grupo
Fase inicial
La primera sesión se inicia con la presentación de los coterapeutas.
Se establece el encuadre y las metas. A continuación las parejas
se van presentando y manifestando su conflictiva (el motivo de consulta).
Las parejas que buscan ayuda terapéutica se encuentran en crisis,
como lo establece Lemaire (1971) quien señala que un proceso
de crisis es un proceso dinámico, necesario, fundamental y no obligatoriamente
el punto de partida de un desentendimiento o de una ruptura. Muy a menudo
es el instrumento mismo mediante el cual la pareja va a reestructurar
su funcionamiento propio.
El mismo autor señala que la crisis surge cuando el sujeto percibe
dentro de sí sentimientos ambivalentes en relación al objeto
de amor, quien hasta ese momento era idealizado. Para defenderse de ellos
empleará mecanismos de escisión y proyección haciendo
recaer sobre un tercero, los aspectos negativos inaceptables, tanto propios
como del compañero. Este mecanismo se manifiesta por medio de quejas
de índole superficial y se concreta atribuyendo la dificultad de
la pareja a circunstancias externas a ella, ej.: Mi marido se dedica
a ver la televisión y no me hace caso. Mi esposa es
muy regañona con los niños. Mi suegra está
siempre metida en la casa. Mi marido es bueno, es el alcohol
el que lo transforma, etc.
En este primer momento las parejas vienen determinadas a encontrar jueces
y aliados en su conflicto y están poco interesadas en comprender
lo que les pasa. Su interés consiste en modificar al cónyuge
y no en modificar el vínculo conyugal.
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Fase intermedia
y final
En la medida en que el proceso avanza las parejas se centran en el análisis
de su vínculo, van encarando sus problemas de diferenciación
y/o acercamiento, su lucha por el poder, sus dificultades de auto aceptación
y aceptación del cónyuge, los obstáculos para dar y
obtener placer, para escuchar al otro y comunicarse con claridad, etc. Entienden
cómo las experiencias y los conflictos de la infancia están
repercutiendo dentro de la pareja al reproducirse las pautas infantiles
de relación e interacción con las figuras significativas.
La comprensión de la dinámica de su conflictiva los lleva
a experimentar con formas más maduras y adecuadas de interacción.
Mejora la comunicación, tanto verbal como genital. Aprenden a aceptar
y respetar las diferencias. Disminuye el temor tanto al acercamiento como
al distanciamiento. Logran establecer un nuevo vínculo amoroso, menos
idealizado y más acorde con la realidad.
Cuando la pareja llega a alcanzar este nivel implica que ha pasado por una
etapa de sufrimiento y de trabajo de duelo y ha logrado integrar los objetos
parciales internos que se habían proyectado sobre el cónyuge.
Lemaire (1971) refiriéndose a los casos en que, después de
la crisis de pareja, reorganizan nuevos vínculos dice: |
Con respecto a
estos casos, sin duda los más numerosos, conviene subrayar
el efecto dinámico y propiamente recreador de la crisis, aun
cuando sea vivida por los interesados como un fenómeno destructor.
Aunque los medios corrientes de divulgación suelen presentarla
como algo que debe evitarse toda costa, sólo gracias a la crisis
se crearán nuevas atracciones, nuevas colusiones después
de la extinción delos deseos mutuos iniciales; y es por su
intermedio que se instaurará una nueva idealización
del compañero, en una forma semejante a la creación
del vínculo amoroso.
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| En la fecha establecida
para la terminación del grupo y cumplido el objetivo de análisis
y resolución de los problemas vinculares, se da por finalizada la
experiencia. En las últimas sesiones se elabora el duelo por la finalización
del proceso. Si se considera que los problemas individuales de uno o ambos
cónyuges son intensos, se les recomienda continuar en tratamiento
personal, ya sea individual o grupal. |
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Técnicas
de intervención
Se emplean tanto técnicas
verbales como de acción. Las técnicas verbales consisten
en descripciones, señalamientos, cuestionamientos, aclaraciones,
confrontaciones, clarificaciones e interpretaciones. Puesto que la teoría
psicoanalítica es la rectora del modelo de intervención
que se describe, la interpretación ocupa un lugar preponderante.
Se interpreta la resistencia, tanto individual como de pareja y la grupal.
Se cuida que la interpretación del material individual se vincule
con la parte complementaria en el cónyuge. Se emplea la interpretación
grupal indicando los elementos comunes en el material de cada pareja.
La transferencia actúa, dentro de la relación conyugal,
en forma permanente en el interjuego de proyecciones e introyecciones
mutuas de los objetos internalizados, lo que lleva a cada uno de los miembros
a reaccionar de una manera tal que llegan a establecer roles más
o menos fijos, generalmente de índole complementaria, por ejemplo
de padre-hija, sometedor-sometida, etc.
Se interpreta la transferencia hacia el cónyuge y la lateral hacia
las otras parejas del grupo. La transferencia hacia los terapeutas, aunque
está presente, no se interpreta sistemáticamente al privilegiarse
la de la pareja y la lateral, sólo es interpretada en aquellos
casos (especialmente transferencia negativa) en que dificulta el proceso
terapéutico.
Se emplean técnicas de acción y psicodramáticas.
Las últimas cuando el problema planteado por una pareja no resulta
muy claro o cuando se desea que la pareja experimente con nuevas formas
de comunicación y de relación.
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La sesión
prolongada
El objetivo fundamental
de las sesiones prolongadas es el aflojamiento de las defensas y la movilización
de la conflictiva interna. Se programa una sesión prolongada cuando
se considera que el proceso grupal está detenido o, como rutina
en la etapa intermedia, a fin de focalizar sobre aspectos aún no
resueltos.
En la sesión prolongada se emplean preponderantemente técnicas
de acción y psicodramáticas. Es importante planificar adecuadamente
las sesiones prolongadas determinando aquellos aspectos específicos
que se van a trabajar con cada pareja y el tipo de técnicas que
se emplearán en cada caso. Como antes se mencionó, ambos
cónyuges deben estar presentes. Dado que tienen una duración
de ocho horas se acuerda llevar alimentos y bebidas.
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Eficacia
En cuanto a la eficacia
de la terapia grupal de parejas, se aprecia, al hacer una revisión
de la bibliografía especializada, que existe un consenso positivo
en la mayoría de quienes la han utilizado. En los extremos se encuentran
algunas opiniones como la Blinder y Kirschenbaun (1967), quienes muestran
serias reservan con respecto a esta modalidad de tratamiento; y otros,
como James Framo (1973), que reporta su experiencia con más de
doscientas parejas y la considera como el tratamiento de elección
para problemas maritales.
Por supuesto la comparación de experiencias no puede ser absoluta,
ya que si bien utilizan una misma modalidad técnica (grupo de parejas)
difieren en cuanto al marco teórico utilizado, fundamentalmente
sistémico-comunicacional entre los norteamericanos y psicoanalítico
en nuestro caso. Nosotros la consideramos una forma muy eficaz de tratamiento
para los problemas maritales y, exceptuando algunos casos en los que está
contraindicada, la empleamos como la terapia de elección en el
medio institucional
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Viñeta clínica
Pablo y Carmen son
una pareja que lleva varios años de casada, tras un noviazgo prolongado.
Tienen dos hijos pequeños. Pablo y Carmen están en la edad
media. Esta trabaja como empleada; ambos son inteligentes. Buscan consulta
pues temen dañar a los hijos debido a los constantes pleitos entre
ambos y por no saber educarlos.
El elemento más notorio en esta pareja es la agresión, la
cual utilizan como una forma de vincularse tanto entre ellos como con
los demás. Pablo, que pertenece a uno de los cuerpos represivos
estatales, se relaciona con el grupo enviando bombazos verbales;
esto es especialmente cierto en cuanto a su relación con el terapeuta
masculino. Detrás de la agresividad se esconde la búsqueda
de afecto: es una peculiar declaración de amor.
La furia de Carmen, especialmente cuando se refiere al marido, es tan
intensa que la cara se le distorsiona a niveles grotescos. Al escuchar
y ver actuar a esta pareja, el resto del grupo empieza tomar conciencia
de la agresividad que también existe en cada una de las parejas,
pero que se expresa en formas mas sutiles y menos primitivas.
Especialmente la pareja de intelectuales (ambos con doctorado en sus respectivos
campos) se ve reflejada como si se encontrara ante un espejo de aumento
y se dan cuenta que existe tanta rabia entre ellos como entre Pablo y
Carmen, sólo que ésta se expresa en forma más sofisticada,
pero no por ello menos destructiva.
Carmen provoca constantemente a Pablo. Éste le dice, una y otra
vez, cómo lo han entrenado a matar y a torturar; le pide que no
le busque y que lo deje en paz. Ante los intentos pacifistas de Pablo,
Carmen intensifica la provocación.
La situación llega a un clímax en la quinta sesión
que es especialmente violenta. En un momento de claridad terapéutica,
logramos entender el objetivo que se propone Carmen al provocar tan intensa
e insistentemente a Pablo. Entendemos, e interpretamos, que su propósito
es lograr que la mate para, así, poder reunirse con la madre muerta
a quien la une un lazo simbiótico intenso. La interpretación
da en el blanco y Carmen entra en una crisis muy regresiva de angustia
y llanto.
El grupo está paralizado por la emoción. Falta muy poco
tiempo para que acabe la sesión. Los terapeutas experimentan angustia
y premura, ya que sienten que la crisis en que se encuentra el grupo debe
resolverse y bajar el monto de ansiedad antes que termine la sesión;
a su vez Carmen necesita ayuda. Ante la disyuntiva, la terapeuta mujer
cambia de lugar y se va a sentar junto a Carmen para ayudarla a elaborar
el dolor producido por el insight, mientras que el terapeuta varón
trabaja con el resto del grupo.
A la siguiente sesión (a la que asistieron todos) la transformación
sufrida por Carmen es increíble. Su cara, antes distorsionada por
la rabia, se ve triste y depri-mida, pero se aprecia dulzura en ella.
Pablo está tranquilo y no envía bombazos. En
el transcurso de las sesiones, Pablo abandona su corporación y
busca establecerse como vendedor por cuenta propia; Carmen se acerca mas
a él, le apoya y le muestra mas confianza. El diálogo entre
ellos se establece y las peleas son cada vez más espaciadas y menos
violentas.
Al dejar su empleo Pablo nos pregunta si puede pagarnos cuando se establezca.
Aceptamos la propuesta, pero transcurre el tiempo del tratamiento sin
que nos pague.
En la sesión de seguimiento, que tiene lugar mes y medio después,
asisten las cinco parejas. A una reunión social, posterior a la
sesión, Pablo y Carmen traen a los niños para que los conozcamos.
También se presentan a las oficinas a liquidar la deuda en su totalidad.
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Resumen
Se describe un modelo psicoanalítico de psicoterapia grupal de parejas
de tiempo y objetivos limitados. Se revisan los aspectos técnicos,
las modalidades de intervención, el proceso del grupo y su eficacia.
Se ejemplifica mediante la viñeta clínica de un grupo.
Palabras clave: Terapia psicoanalítica de pareja, terapia
psicoanalítica de grupo de parejas. |
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Summary
It describes a psychonalytical model of couples group psychotherapy with
time and goal limited. It describes the technical aspects, the intervention
formas, the group process and its efficacy. It add a clincial example
of a group.
Key words: Psychoanalytic couples therapy, psychoanalytic couples
group therapy.
Recibido 11 de mayo
de 2001, revisión recibida 11 de junio; aceptado para su publicación
27 de junio de 2001.
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Bibliografía
BLINDER, M. G. &
KIRSCHENBAUN, H. (1967). The technique of marital couples group
therapy. Arch. Gen. Psychiat., 17: 44-52.
FOULKES, J. L. (1973). Therapeutic group analysis. New York: International
Universities Press.
FRAMO, J. L. (1973). Marriage therapy in couples group. Seminars
in Psychiatry, 5: 207-17.
GRINBERG, L., LANGER, M. y RODRIGUE, E. (1957). Psicoterapia del grupo.
Buenos Aires: Ed. Paidós.
GURMAN, A. S. (1978). Contemporary marital therapies: a critique
and comparative analysis of psychoanalytic, behavioral an systems theory
approaches. En Marriage and marital therapy Psychoanalytic, Behavioral
and Systems theory perspectives. eds. T. J. Paolino y B. S. Mc Crady.
New York: Brunner/Mazel, Publishers, pp. 445-566.
LEMAIRE, J. (1971). Terapias de pareja. Buenos Aires: Ed. Amorrortu,
1974.
1 Trabajo presentado
en la Sesión Científica sobre Grupalidad, Asociación
Psicoanalítica Mexicana, 31 de marzo de 2001.
Médico, psiquiatra, analista grupal. Coordinador del Instituto
de Enseñanza de la Asociación Mexicana de Psicoterapia Analítica
de Grupo (AMPAG). Tel. 5615-0573.
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