Padres y terapeutas como coautores de la salud mental de los niños en la técnica grupal GIN-GAP1

Marco Antonio Dupont Muñoz*

Adela Jinich de Wasongarz**

e-mail: jinich@avantel.net

adelajinich@yahoo.net

La familia es crisol tanto de salud como de enfermedad en sus componentes, y los hijos son sus concurrentes en lo manifiesto o en lo latente. En este escrito resumimos uno de los desarrollos habidos en la teoría y la técnica psicoterapéutica del método GIN-GAP, donde el trabajo terapéutico y grupal de niños y padres es paralelo. Nos referiremos a nuestra participación como capacitadores y supervisores del personal de una Clínica de atención a la comunidad dependiente de la Universidad Autónoma de Querétaro ubicada en una zona marginada de la Ciudad. Nuestra labor se aplicó centralmente a la utilización del Método GIN-GAP en niños y padres de la comunidad.
Las siglas GIN-GAP corresponden a la denominación del Grupo Infantil Natural y Grupo Analítico de padres. La estructura teórico-técnica del GIN parte de un supuesto según el cual en un marco terapéutico ausente de juguetes y en un relativo aislamiento, la sola presencia del grupo de niños en compañía de dos coterapeutas, hombre y mujer, estimulará en cada niño la reproducción de sus circunstancias originales de desarrollo y de conflicto. El proceso terapéutico adquirirá su sentido desde el momento en que los coterapeutas puedan discernir, de la actuación de los niños en la pantalla grupal, sus vínculos objetales conflictivos y sus características.
La evolución del GIN se ha realizado buscando optimizar el procedimiento y sus resultados.2 En su origen fue programado como un método experimental llevado a cabo en la consulta privada (GIN 0). En el ciclo terapéutico que se cumplió se acumularon experiencias que permitieron la construcción de una estructura técnica apropiada a los hallazgos clínicos que surgieron en torno al supuesto teórico original. De esta manera se hizo posible plantear una hipótesis metodológica de interacción grupal que habiéndose presentado a lo largo de un año una tras otra: actuación del conflicto, capacidad de reflexionar y reparación, pudieran reunirse en cada sesión que contuviera los tres momentos. Por este camino se establecieron los cimientos técnicos del GIN, mismos que permitieron introducirlo a instituciones psicoterapéuticas de servicio a la comunidad y de enseñanza. De esta manera, buscando optimizar el modelo, se diseñaron uno tras otro cuatro modelos, el último de los cuales denominado GIN 4 es el más operativo.
En el diseño del GIN 4 se contemplan normas relativas a la selección de pacientes, a su agrupamiento óptimo, a su edad y al perfil diagnóstico del grupo. Asimismo incluye procedimientos que garanticen la seguridad de los niños, y otros relacionados con aspectos específicos del trabajo. Un ejemplo es el tipo de interpretación que llamamos “marginal”, que busca resolver las coaliciones resistenciales del grupo infantil. Igualmente se puntualizaron las intencionalidades interpretativas en cada uno de los tres tiempos de trabajo de la sesión que, aunque dentro del contexto transferencial, persiguen objetivos diferentes sea en lo individual o en lo grupal. Quedó así bien definido el “EfectoGIN”, que consiste en el predominio progresivo y espontáneo de la fase de la sesión donde se piensa y reflexiona. El método GIN 4, con algunas modificaciones que lo hacen aplicable no sólo a latentes sino a preescolares y púberes, actualmente se practica en diversas áreas de la República Mexicana, preferenciando las zonas de bajos recursos.
El trabajo terapéutico con los padres, al igual que con los niños, evolucionó desde el inicio del GIN 0, hasta el GIN 4, donde halló su definitiva forma. Inicialmente se ensayó la terapia individual o grupal de los padres, a quienes siempre se condicionó su tratamiento para hacernos cargo de sus hijos. Ulteriormente se trabajó con los padres en grupo gigante denominado “Mamut”3-4 al que asistían las familias completas. Finalmente se organizó el GAP cuyas siglas significan Grupo Analítico de Padres5.
El GAP incluye en su procedimiento la integración de un familiograma a cada niño, determinando la organización general de la familia y sus vectores de salud y enfermedad generacional. Se parte del supuesto de que el universo objetal que conforma la vida mental de cada miembro de una familia, influye y es influido por el resto de los miembros, y en los menores impacta con suficiente fortaleza para orientar estructuras mentales en formación. Se considera que la comunicación racional y emocional entre los miembros de una familia se realiza mediante identificaciones proyectivas que, reiteradas en la escucha de los infantes, contenidas en sus estructuras mentales, ofrecen pautas experienciales vectoras de conducta y de conflicto especular al de sus mayores, o de vida saludable.
Los vectores de psicopatología se definen en su origen, como identificaciones proyectivas que por su poder o por la débil constitución del sujeto se mantienen inelaboradas, ya que no transitan por el proceso reflexivo e influyen en la identidad del sujeto al estructurar un desarrollo adulterado. Los pacientes, así cautivos desde su infancia, suelen haber sido depositarios de identificaciones proyectivas de carácter patológico, que no pudieron ser elaboradas y con las que se identificaron. Otros miembros de la misma familia pudieron haber retenido el mensaje de la identificación proyectiva como introyecto que, proyectado sobre el miembro señalado, contribuye a transformarlo en paciente.
Esta hipótesis psicodinámica permite el acceso a la comprensión del porqué de la frecuencia con que pacientes infantiles que concluyeron exitosamente su proceso terapéutico se presenten a pedir tratamiento para un hermano, generalmente de menor edad, quien ahora adquirió el carácter de paciente señalado Pero también sucede que el niño dado de alta, al retornar al caldo de cultivo de patología original, haga reaparecer el cuadro sintomático con el que llegó. La fortaleza adquirida durante el proceso terapéutico, puede ser suficiente o no para resistir los embates del sistema comunicacional del ambiente familiar y el entorno. De ser insuficiente el niño se doblega y enferma nuevamente; de ser suficiente, la nueva elección de la familia recae en el siguiente miembro sensible a las identificaciones proyectivas del grupo.
Eventos como estos enseñan que aunque los padres se entreguen sinceramente a sus procesos terapéuticos, los cambios que resultan consistentes no son siempre sincrónicos con los que tienen sus hijos y no son necesariamente coincidentes en su intencionalidad experiencial. Tales circunstancias interfieren con el objetivo de transformar a los padres en coautores de la salud mental del hijo enfermo, al lado de sus terapeutas.
El estudio de los historiales de los niños, ampliado con el de la familia entera, descubre que el padre, la madre o algún ascendiente relevante es portador de los que llamamos “vectores de psicopatología”, que son introyectos parásitos que se depositan como identificaciones proyectivas en los descendientes, pudiendo constituirse en identidad y una forma de actuación en el entorno que el paciente niño internaliza como sintónica. El hallazgo de semejantes fenómenos psicodinámicos generacionales en los historiales clínicos de los pacientes infantiles, sea en lo manifiesto como en lo latente, ha ofrecido las bases para el diseño de un procedimiento técnico, el GAP, que sincrónico con el GIN ofrezca la oportunidad, a padres e hijos, de enfrentar paralelamente una problemática originalmente enfocada en la psicopatología del niño.
Ambos grupos, GIN y GAP, están convocados a reunirse una hora a la semana. Como grupos paralelos, las sesiones se realizan en la misma institución, a la misma hora y en diferentes salas. La duración de procedimiento es de un año y los grupos se mantienen cerrados. Como ya se mencionó, los niños son aceptados con la condición de que los padres, o las personas responsables, asistan al GAP. En el caso de los padres, lo frecuente es que tras la aceptación de ambos, uno de ellos deserte, generalmente el padre bajo la justificación más diversa. Quien persiste en el trabajo grupal suele ser la madre, quien en una aparente sumisión al procedimiento y al cónyuge, muy pronto adquiere interés y entusiasmo en el proceso terapéutico emprendido y trata de colaborar en la tarea.
Una vez que el grupo de padres estabiliza el trabajo mediante la superación de sus resistencias, la tarea de los coterapeutas del GAP se dirige a la facilitación de la comunicación entre los miembros del grupo, de tal manera que se hagan explícitos los problemas y las dificultades por las que cada miembro transite en relación a sus hijos. Este tema debe mantenerse como focal a todo lo largo del proceso terapéutico, explorándolo en cada caso, con la participación grupal, tan ampliamente como sea posible. La problemática secundaria, que siempre existe en la vida familiar, habrá de hallársele la relación y los efectos sobre la primaria, sea como causa o como efecto y sin perder de vista los reflejos de tales situaciones secundarias sobre la primaria.
Dentro de los procedimientos regulares del GIN-GAP, está la reunión de los coterapeutas de los niños, de los padres, de los supervisores y los observadores previa al trabajo con los pacientes. La reunión preliminar tiene por finalidad la planeación del trabajo en cada grupo y la discusión de las situaciones específicas que se han presentado y que demandan estrategias diversas. Es igualmente útil la reunión para afirmar entre los miembros del grupo terapéutico el sentido de solidaridad y apoyo que demanda este trabajo.
La reunión posterior al trabajo terapéutico cumple la función de discusión y supervisión de los eventos habidos en los grupos en la hora que concluyó. Asimismo representa la oportunidad de elaborar las experiencias emocionales experimentadas por los coterapeutas durante el trabajo. En esta segunda reunión es de importancia el intercambio de información respecto a los eventos ocurridos tanto en el GIN como en el GAP, referidos a cada paciente infantil y a los padres, sea en lo dinámico transferencial como en lo genético. La base del trabajo terapéutico con los padres se sustenta en el hallazgo en los progenitores de conflictos y circunstancias análogas a las de sus hijos o, en todo caso, eventos que los precipiten, y no es extraño que tales fenómenos antecesores del conflicto infantil, se descubran entre los abuelos.
Es de esta manera que resulta ineludible para los terapeutas del GAP, trabajar siempre con los padres enfocando prioritariamente esta área del conflicto infantil de alguna manera presente en los adultos. Se puede considerar que el padre que permanece en el GAP, que generalmente es la madre, es representante de los vectores de salud que circulan en el seno de la familia. Siendo así, es que el trabajo terapéutico con ella (o él) puede considerarse que trasciende hacia todos y cada uno de los miembros del grupo familiar, afectando más directamente al hijo participante del GIN.
Es impresionante la solidaridad que se desarrolla entre los participantes del GAP cuando llega el momento, en cada miembro, de implementar algunos cambios en la visión y en la conducta que habiendo sido habitual, ahora se torna diferente como efecto de la comprensión de los problemas y conflictos de sus hijos, tan en contacto con los problemas y conflictos propios. Estos Cambios suelen aparecer aproximadamente a la mitad del proceso GAP, y el suceder ulterior va transparentando el esfuerzo que realiza esa madre, o ese padre, por modificar la red de comunicación intrafamiliar de una manera consistente. La influencia de este vector de salud dentro de la familia, hace de los padres coautores de la salud mental de sus hijos, al lado de los terapeutas.
Resumen
Se describe un método psicoterapéutico grupal donde el trabajo con el grupo infantil es paralelo al de sus padres, con la singularidad de hacer coincidir los puntos críticos a discutir, de modo que padres y terapeutas sean considerados coautores de la salud mental del paciente infantil. Se hace referencia a las características metodológicas tanto del procedimiento como del entrenamiento de aquellos que pretenden dedicarse a la tarea.
Palabras clave: Terapia analítica grupal, coterapia, coautoría en la salud mental.

Summary
We hereby offer a group psychotherapeutic method treating children in parallel with treating their parents. Training of therapists and supervision is done by the authors from the original design. This method has spread out among several institutions and has proven its efficiency along twenty years. The contract is done yearly; closed mixed groups are organized with two cotherapists, working other two with the parents, the same conflict separately.
Key words: Grupal analytic therapy, cotherapy, coauthory in mental health.

Recibido 31 de marzo de 2001, revisión recibida 21 de mayo; aceptado para su publicación 25 de mayo de 2001

Bibliografía

DUPONT, M. A. Y JINICH, A. (1993). Psicoterapia Grupal para Niños. México: Universidad de Guadalajara.
GONZÁLEZ, J. L., DÖRING, R. Y MARGOLIS, J. (1996). Grupo Mamut. Formación, desarrollo y aplicaciones. Cuadernos de Psicoanálisis, XXIX (1-2): 83-90.

1 Trabajo presentado en la Sesión Científica sobre “Grupalidad”, Asociación Psicoanalítica Mexicana, 31 de marzo de 2001.
* Psicoanlista vitalicio y didáctico de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, tel. 5540-0326.
** Doctora en psicología; analista didáctica de la Asociación Mexicana de Psicoterapia, y del taller de niños, tel. 5251 52 98.
2 Para una descripción detallada consultar el texto de los autores. Psicoterapia Grupal para Niños. Universidad de Guadalajara, 1993. México.
3 El Grupo Mamut es creación del Dr. José Luis González Chagoyan. Ver: Antropología Psico-analítica a la luz de los Grupos Mamut. En: Análisis Grupal. Órgano de AMPAG. Mayo de 1997. México.
4 González, Döring y Margolis (1996).
5 Los Dres. Alberto Siniego y Silvia Benenati son coautores del diseño

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