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Aspectos psicológicos y sociales de las fantasías fecundantes1 Nohemí Reyes de Polanco* e-mail: nohemipolanco@hotmail.com |
| En etapas
precoces del desarrollo temprano del ser humano, las observaciones de la
relación madre-hijo han aportado elementos valiosos para la clínica
psicoanalítica y la conceptualización teórica de la
sexualidad, el narcisismo, los afectos, la estructuración psíquica
y del self; entre otros aspectos del psicoanálisis. En primer término debo destacar, que en este ensayo me concentraré en la investigación de la evidencia clínica, con la intención de comunicar la forma como los padres, en tanto parte de un ámbito psicosocial, participan en la futura estructuración psicológica y socialización de un niño. Al respecto, las observaciones y fundamentos teóricos se referirán al papel que guardan las fantasías prenatales en la constitución de esto fenómenos. Conviene destacar que, las indagaciones aquí expuestas se centrarán desde el narcisismo materno. En este contexto, el objetivo primordial de este trabajo es analizar de que manera la madre organiza las depositaciones de las fantasías fecundantes para intentar predestinar a un hijo; así como fundamentar la importancia de los efectos de los valores sociales y psicológicos de las fantasías fecundantes en el desarrollo del niño. El análisis supone considerar y luego relacionar varios aspectos a saber: 1) estudio y forma en que se organizan las fantasías a un bebé, a propósito de las proyecciones parentales; 2) algunas expresiones psicológicas y sociales de las fantasías fecundantes y finalmente 3) vías por las que se expresan éstas. Cabe subrayar que, los planteamientos propuestos en este trabajo provienen de los datos clínicos de tratamiento analítico y de entrevistas semiestructuradas2 tratadas con la técnica de análisis de contenido, efectuadas a un grupo de madres mexicanas, de nivel socioeconómico bajo, población urbana; posterior al primer encuentro con sus recién nacidos, es decir, la primera vez que ellos entraron en contacto e intimidad. Este ensayo forma parte de una investigación llamada comunicación primigenia. |
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Antecedentes Para abordar estos
temas me apoyaré en trabajos previos realizados con respecto a
la influencia de las fantasías prenatales y preconceptivas de las
figuras primarias y su transmisión sobre sus vástagos. |
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1.- Estudio y forma
en que se organizan las fantasías fecundantes a partir de las proyecciones
parentales ¿Que entendemos
por fantasía? Desde la perspectiva Freudiana (1900) serían
aquellos sueños diurnos que encubren deseos inconscientes y conflictos
de la niñez cuyos productos cambian y reciben el sello del momento.
En otras palabras, se consideran como encadenamientos de representaciones
y objetos imaginarios que generalmente contienen deseos inconscientes.
Cuando se someten al inconsciente forman una vía por la cual se
organiza la personalidad. |
| 2.-
Algunas expresiones psicológicas y sociales de las fantasías
fecundantes Debemos reconocer que indiscutiblemente existe una amplia gama de expresiones de fantasías fecundantes hacia los hijos. Algunas de ellas se conectan con aspectos psicológicos, preferencias culturales, valores sociales y económicos. Por ejemplo: una de las fantasías de mayor incidencia en el estudio se refirió al sexo del bebé imaginario, connotando con ello, la trascendencia que tiene, por lo menos en el sector de esta cultura, el sexo del bebé. El deseo de tener una niña, fue mayor que el deseo de tener un hombre, esto tendría especial importancia si consideramos que se inves-tigó esencialmente el deseo materno. Es aquí donde cabría la pregunta ¿por qué el deseo de una mujer por un bebé femenino? Al respecto, los datos clínicos orientan hacia motivaciones como: deseos de prolongación narcisista, factores de belleza y ternura; pero al mismo tiempo asegurar que una hija la acompañe en su vejez, o le ayude en las labores del hogar; tradición familiar y cultural de nuestro país. En la totalidad de los casos han existido especulaciones acerca del sexo. Al tiempo de imaginar que es niño o niña, reproducen juicios sobre los roles femenino y masculino. La preferencia de las madres se inclina hacia las niñas y los padres suelen desear niños porque sufren menos los hombres.6 Por lo que concluimos que las expectativas sobre el sexo y sus consecuentes fantasías fecundantes, específicamente en el sector de esta cultura, se encuentran vinculados estrechamente a valores culturales. En esta perspectiva de análisis la llegada del bebé se encuentra dentro del material, muy ligado con la situación económica y social de la pareja o madre soltera; su llegada es el motivo para superar, en sus fantasías, las condiciones actuales porque hay que darle lo mejor7 y esta expresión, de acuerdo con las posibilidades de las madres adquiere connotaciones especiales. Por ejemplo mientras que en grupos de clase media alta puede significar escuelas particulares, viajes; en el sector estudiado se reduce a cariño, alimentación, educación básica, atención primaria de salud. En tales circunstancias aun cuando un recién nacido es un gran evento, invariablemente se le inscriben valores sociales. Otra constante relevante en este estudio corresponde a la proyección en el bebé imaginario, de la fantasía de poder y estabilidad económica. La precaridad económica del grupo, al permanecer latente en los progenitores adquiere la calidad de inminente deseo sustitutivo en el hijo para paliar las carencias que ellos padecen. También es preciso señalar que se consignaron otras variedades de fantasías de orden psicológico asociadas por ejemplo, a ansiedad extrema referida al temor de incompletud del hijo. Paralelamente a estas fantasías se enlazaron en forma ambivalente, preocupaciones por un futuro de bienestar y un ferviente deseo de que nada les faltara a los hijos. Dichas fantasías ambivalentes mantienen una transformación de deseos de rechazo y/o destrucción materna. Al respecto, la ambivalencia, encubre la forma en que los conflictos psicológicos se incorporan a las fantasías. Al respecto cabe anotar que, el deseo representa una fase vital del desarrollo normal y constituye el promotor fundamental de la fantasía. Por ejemplo, aquellos casos en donde el producto es deseado, las fantasías fecundantes se van elaborando en la pareja, participando en la representación del bebé imaginario. Sin embargo, puede darse la opción de que sólo en uno de los progenitores, aparezca el deseo y la fantasía fecundante, pero en el otro no por un rechazo inconsciente al producto; variante que tendría consecuencias psicopatológicas futuras. En otra circunstancia, en el caso de ausencia de deseo materno por el hijo, la ambivalencia será más intensa y disruptiva para ella, desplazando sus efectos con posteridad en el hijo. Pero si la falta de deseo se presenta en ambos progenitores, implicaría una falta de acoplamiento psíquico en la pareja para representarlo, una dificultad para otorgarle un espacio en su psiquismo, y el rechazo inconsciente o no, por ansiedades específicas y dominantes para dar existencia psicológica a un nuevo ser. En este mismo parámetro, otra alternativa de represión de la fantasía fecundante se favorece cuando las madres presentan algún padecimiento riesgoso para su vida, en estos casos, tanto el deseo como la fantasía se ven replegadas; aquí el miedo a la probable pérdida del producto evita la elaboración de la fantasía. Los bebés no previstos ni deseados, rechazados inconscientemente, de la muestra, se encuentran atrapados en un medio carente de estímulo; además ahogados por una condición social que no reconoce metas ni ideales, cuyo futuro de por sí aparece incierto para la madre. Estos vendrían a representar, probablemente, los casos con trastornos de doble etiología (psicológica y social) llamados, en nuestro medio, los olvidados.8 Sin embargo, la madre con otro tipo de fantasías fecundantes se puede enfrentar a la necesidad imperativa de realizar ajustes psíquicos, especialmente cuando se encuentra en la alternativa de enlazar la imagen del bebé imaginario y la del bebé real,9 porque durante la gestación albergó y acondicionó fantasías de un bebé imaginario y el bebé de la realidad demuestra algo contrario al deseado. Además, se registraron otro tipo de fantasías fecundantes que mantienen una calidad de repetición de las historias de los padres, en tanto han tenido que ver con sus propias vivencias personales y experiencias. Unas más, alcanzan a reflejar aspectos reprimidos de la madre, así como rasgos de su carácter y de su personalidad. Sin embargo, al hacer uso de sus defensas, algunas logran transformarlas en lo contrario, y así una madre vulnerable puede intentar convertir en sus fantasías a su bebé como alguien fuerte. Esta situación conduce al tema, de sí realmente el nacimiento psicológico del niño se da en el parto, o como lo planteaba Mahler (1968), sí se da una vez que entra en relación con el mundo externo; si definitivamente se gesta con anterioridad, cuando los padres empiezan a representarlo por intermedio de las fantasías fecundantes. Resumiendo se sostiene que a partir de la observación clínica del trabajo psicológico de las fantasías fecundantes, ellas constituyen un aspecto del primer entramado del nacimiento psicológico de un hijo por nacer. Este planteamiento conlleva a introducir el criterio de selectividad y probabilidad de contingencias de las fantasías fecundantes maternas y el rol de predestinado en el hijo. Por tal motivo, habrá algunos predestinados exitosos a los cuales les reservarán el camino para lograr este objetivo; otros que se les exigirá ocupar el papel de patriarca, otros menos afortunados pero predestinados parentales vendrán a ocupar el lugar del hijo que resuelve las contingencias familiares; algunos más, vendrán a ser los depositarios de la patología de la familia como suele suceder con los niños esquizofrénicos formando fila de los predestinados patológicos. Sin embargo, resulta pertinente resaltar: algunos niños lograrán saltar y evadir la fuerza e intensidad de las fantasías fecundantes, trascendiendo el mensaje o designio de los padres. Cabe aclarar que en el psiquismo infantil la conjunción de las fantasías fecundantes tanto maternas como las paternas operan simultáneamente en el interjuego de proyecciones e introyecciones de los mensajes inconscientes e intentos de predestinar al hijo. Como se puede observar, existe una amplia gama de deseos, expectativas y proyecciones maternas involucradas en las fantasías fecundantes; sin embargo, podemos mencionar que por lo general son: pensamientos, aspectos ideales del yo de manera disociada o no, deseos ambivalentes, pulsiones libidinales o agresivas, deseos de destrucción, aspectos reprimidos, frustraciones, exigencias del super yo, investiduras narcisistas, deseos antiguos y recientes, deseos conscientes e inconscientes, consideraciones de la realidad, defensas, rasgos de carácter, rasgos de la personalidad de los padres, sus psicopatologías; así como valores, mensajes transgeneracionales, tradiciones, mitos inherentes, y características del sector social al que pertenecen los padres, entre otros factores. En este momento es importante replantear que, las fantasías fecundantes no mantienen la exclusividad de la narración y comunicación de conflictos o trastornos, lo mismo lograran generar, promover desarrollos normales. El desarrollo al no ser lineal como lo articuló Spitz (1957) en su trabajo pionero, da la oportunidad de que en cada reorganización un niño se oriente a la armonía o al conflicto y entonces logre cumplir o no, los deseos proyectados o exigidos de manera inconsciente por las fantasías fecundantes de los padres. Para el trabajo psicoanalítico, el desarrollo de una niña, niño o adulto tiene que ver, entre otras vicisitudes, con las transacciones de experiencias que ocurren entre el actuar los mandatos inconscientes de los padres o trascenderlos, evadir o asumir el rol asignado, en relaciones sociales y emocionales finas y crecientemente complejas: en correspondencia con esto las influencias de los progenitores van a variar, por lo tanto, se espera que el hijo module interactivamente estas experiencias. De tal manera que en la interacción misma se transite desde el espacio intersubjetivo al transubjetivo. Es muy probable que las influencias de las fantasías fecundantes cambien con el desarrollo con respecto a sus componentes, cuando no se modifican, sino que por el contrario mantienen su originalidad, su naturaleza de deber ser y circularidad entre padres e hijos sin la posibilidad de que alguno de ellos participe en la conciliación de mensajes inconscientes por parte del otro; entonces se corre el riesgo de ya no realizar transacciones, e inevitablemente, el hijo sucumbir a las exigencias, deseos, mensajes inconscientes y ofertas semánticas maternas o paternas, introyectándolas e identificándose con estas, y finalmente representar su papel de predestinado. Esta es una evidencia clínica constatada con frecuencia en el trabajo analítico con pacientes adultos. Desde otro ángulo, de manera individual podrían intervenir en la transacción múltiples variantes. Si lo contemplamos desde la perspectiva del hijo participaría el predominio de las pulsiones libidinales y agresivas, las vicisitudes de su historia, el nivel de contingencias de las fantasías fecundantes en la relación madre-hijo, eventos traumáticos, la capacidad yóica, las alternativas que facilite el medio social al que pertenece, la incorporación e introyección de esas depositaciones. Desde la dimensión materna, intervendría la calidad, el contenido y la forma de comunicación de la fantasía fecundante, el nivel de contingencias de estas fantasías, la preeminencia e intensidad del deseo, el lugar que ocupa el hijo en su psiquismo, su condición social, su psicopatología, la participación, inclusión y capacidad de conciliar del padre, entre las diversas variantes. Así mismo, Las evidencias del estudio señalan que: las fantasías fecundantes se impregnan tanto por aspectos psicológicos maternos y paternos puestos en juego, así como también por los factores socioculturales. En este último punto, en el estudio efectuados con madres mexicanas, se advierten fantasías matizadas por los valores ideosincráticos de los padres, las preferencias culturales, aspectos de la realidad social, prejuicios culturales y de manera preponderante los derivados de una cultura con una problemática social por una economía no resuelta en el sector estudiado. Por lo tanto, resulta evidente que la realidad social y el factor socioeconómico marcan significativamente las fantasías fecundantes. Al convertirse el satisfactor dinero en algo apremiante, reviste un interés especial, dominando la realidad psíquica y la fantasía fecundante materna, condicionándola, por ejemplo, a representarse un bebé imaginario pleno de bienestar y estabilidad económica, para otorgarle un lugar, contrario a la realidad sofocante. |
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3.- Algunas vías
por las que se manifiestan las fantasías fecundantes Las vías por
las que se expresan o alcanzan a comunicar las fantasías fecundantes
maternas, en caso de implantarse en los hijos, y establecerse
como mandatos inconscientes a cumplir por estos, y prefigurar su destino,
pueden ser múltiples y variables. Ello dependerá del tipo
de comunicación y discurso materno, su psicopatología, la
cultura a la que pertenezca así como su condición social.
En este contexto, la evidencia clínica permite reportar las siguientes
formas de expresión de fantasías de la madre a su vástago
en diferentes planos: |
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Conclusiones Como se pudo analizar
existen muchas líneas en la fenomenología de las fantasías
fecundantes que van a contribuir en la futura estructuración de
la personalidad o psicopatología de una niña o niño. |
| Resumen Se plantean algunas teorías sobre el origen, la forma, componentes y organización de las fantasías de la madre sobre un hijo por nacer, así como su efecto posterior sobre su desarrollo. Se ha denominado fantasías fecundantes a aquellas fantasías que los padres elaboran durante o antes del embarazo en las que colocan toda clase de proyecciones y deseos en el bebé imaginario. A través de estas fantasías fecundantes la madre oferta y tematiza aspectos culturales y psicológicos. La forma, el estilo y contenidos involucran significados que se desplazan, llegándose a prescribir algunas veces como estatutos en la vida futura de los niños. Se enfatiza la importancia de estas fantasías fecundantes de los padres sobre la constitución del self incipiente a partir de sus atribuciones. La mayoría de las veces, contiene aspectos tanto psicológicos como culturales, que conjuntados matizan las introyecciones tempranas de un niño. Y una vez identificadas con ellas y sometidas al inconsciente resultan vitales para eldesarrollo temprano, la socialización, la estructuración de su personalidad y probable psicopatología. Palabras clave: Desarrollo temprano, fantasías fecundantes, comunicación primigenia. |
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Summary Recibido 8 de marzo de 2001, revisión recibida el 15 de mayo; aceptado para su publicación 4 de junio de 2001. |
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Bibliografía ARAUJO, M. (2000).
Consideraciones sobre la formación del self. En Observación
de bebés, comp. N. Reyes. México: Asociación
Psicoanalítica Mexicana-Plaza y Valdés, pp. 95-108. 1 Trabajo presentado
en XXIII Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis. Factores
culturales en la estructuración de la personalidad e identidad
de niños y adolescentes. Gramado, Brasil, Septiembre del
2000. |
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