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El
mito y el incesto. Sara Riwka Erlich* |
| Al escribir
sobre el horror al incesto en Tótem y Tabú,
Freud hace referencia al hombre prehistórico en las varias etapas
de su desarrollo. Quedaron de él monumentos y objetos inanimados
que nos han traído informaciones sobre su arte, religión y
su actitud hacia la vida, bien directamente o bien por medio de una tradición
transmitida por las leyendas, mitos, cuentos de hadas y restos de su manera
de pensar, todavía nuestra, contemporánea, viva en nuestras
costumbres. Freud decía que hay hombres que viven en nuestra
época que están muy cerca del hombre primitivo, mucho más
que nosotros, y a los cuales, de esta forma, consideramos sus herederos
y representantes directos (p. 20). Todo lo que dijo Freud y agregó a la comprensión psicoanalítica del incesto (p. 36) fue dar énfasis al hecho de que se trata fundamentalmente de una característica infantil y que concuerda con la vida mental de los pacientes neuróticos; el infantilismo psíquico o la dificultad en libertarse de las condiciones psicosexuales que sobresalían en su niñez o una vuelta a esas condiciones (inhibición y retroceso en el desarrollo). Las fijaciones incestuosas que siguen o vuelven desempeñarían así el papel principal en su vida mental inconsciente. En aquel entonces afirmaba Freud (p. 37) que la relación de un niño o una niña con sus padres, dominada como es por deseos incestuosos, sería considerada como complejo nuclear de las neurosis. Citando Rank y el ceticismo general por los adultos y personas normales, destacó el interés de los escritores creativos por el tema del incesto, en innumerables variaciones y deformaciones. Creía que ese rechazo es, antes que más nada, fruto de la aversión que los seres humanos sentimos por nuestros primitivos deseos incestuosos, hoy denominados represión. En cualquier mito se pueden distinguir, al extraerse los rasgos regionales, las estructuras universales. Para Aristóteles (citado por James Hollis, 1995) el mito era más revelador que la historia las peculiaridades de la historia pueden enredar al observador, pero en el mito se manifiesta el modelo atemporal y esos modelos se reflejan en el mundo moderno. Animaban la mitología figuras que siguen moviéndose por nuestras almas, en guiones que se repiten, reeditan y nos ligan nuevamente a las zonas atemporales del psiquismo. Como dice Rilke: Una vez más dejen que sea su mañana, Dioses/Seguimos repitiéndolo/Ustedes son la única fuente. Siempre la misma historia, variantes de Liebestod, dioses y hombres, posados en los peñascos del tiempo, contemplando nuestras cuevas, la profundidad de nuestra alma. En varias ocasiones Bion se ha referido a realidades grupales y sociales como entidades diferenciadas de la mentalidad individual e influyentes sobre ella y suponía un espacio mental multidimensional de extensión y características impensadas e impensables. El campo o constelaciones podrían comprenderse en estos términos como vacío, infinito sin forma, Dios, infinidad (Grupo Sygma S, Córdoba en Bion a Finales del Siglo, 1998). Dicho grupo ha nombrado este campo de Noosfera de acuerdo con Teilhard de Chardin. En el neolítico habría tenido lugar, según Chardin, una metamorfosis en amplias extensiones de tierra, simultáneamente, en la que la humanidad habría pasado por vez primera por algo como un juego de maduración generalizada, del social difundido al social organizado. Lo inédito y revolucionario de la mutación sería la interfecundación nacida de grandes grupos étnicos que súbitamente se unieron, por cuenta de sus migraciones o de su expansión. De esta nueva envoltura humana del planeta resultó la aparición de la esfera pensante, de la Noosfera. Citando todavía Chardin, nuestra visión científica de la vida no distingue nada por debajo de la población, aprendiendo la paleontología de las especies no más que en estados de grupos. Sygma sugiere la existencia de una actitud epistemológica de la especie que lleva a generar el conjunto más o menos amplio, una especie de función alpha colectiva que podría ser definida como la trama constituyente de la Noosfera. Basados en la afirmación de Bion de que el mito y el contenido manifiesto del sueño necesitan ser considerados como versión grupal e individual de la misma cosa, y esta cosa ha de ser considerada una afirmación de que ciertos elementos están constantemente en unión. Sugiere la hipótesis de que la capacidad de reverie grupal por lo que hace al factor soñar, fantasear, se manifiesta en la creación de mitos. La consciencia mítica es una dimensión estructural del hombre y la naturaleza específica del mito es el símbolo. El mito es el discurso simbólico por excelencia y los dos representan la manera por la que la consciencia arcaica explica el mundo. El mito sería pues el discurso audible de los símbolos: su impulso fundamental consiste en transformar lo pensado en lo ocurrido (Albizu, 1978) citado por Nasin Yanpey. También según Yanpey, los símbolos constituyen enigmas que no bloquean la inteligencia sino la provocan. Aparecen y desaparecen, cambian su valor y sus funciones. Señalan tanto lo arcaico como las figuras anticipadas de nuestra existencia. Para expresar su angustia y su esperanza, inventa símbolos y produce la anticipación a partir de la reminiscencia y el arcaísmo produce las profecías. Por consiguiente, todo mythos contiene un logos que le pide para ser revelado o recreado. El mito es la abertura secreta desde donde son lanzadas las energías inagotables del cosmos en las manifestaciones culturales humanas y la función principal de la mitología y del rito siempre ha sido ofrecer los símbolos que hacen progresar el espíritu humano (Joseph Campbell). A través de los mitos personales puede ser interpretado el pasado, comprendido el presente y encontrada también la orientación para el futuro. Los mitos señalan las más amplias cuestiones de identidad y las raíces de la mitología personal son basadas en la mitología transmitida por la familia, impregnadas de esperanzas y desilusiones de generaciones anteriores. La familia como un recipiente en el que la genética y la mitología cultural son amalgamadas y convertidas en la estructura mítica única que forma el desarrollo personal. Maurice Leenhardt (1947), citado por Junito Brandão, añade que el mito antes de ser comprendido y formulado es sentido, vivido. Parole, palabra revelada, lo dicho, es la representación colectiva transmitida a través de generaciones, historia verdadera que ocurrió en el tiempo primordial como nos acuerda también Mircea Eliade. La narrativa de una creación nos dice de qué manera algo que no era empezó a ser. No es definida (Roland Barthes, 1970) por el objeto de su mensaje sino por la manera como se la profiere. De todas las figuras del Midrash, Lilith es la más claramente Babalón. Y es en el Midrash rabínico probablemente basado en leyendas más bien primitivas, que encontramos la amplia descripción de Lilith (Lilit, Malkah ha-Shadim). En aquel entonces los rabinos empezaron con referencias bíblicas la primera creación del hombre como un ser bisexual masculino y femenino. De esta forma Él (Dios) lo creó (el primer humano). Algo similar a lo propuesto por Aristóteles en el famoso banquete de Platón, un ser dual más tarde dividido en dos y que después permanecería para siempre en búsqueda de su otra mitad. Sin embargo surge la cuestión de la posterior creación de Eva: si la mujer fue creada a partir de Adán, ¿qué le pasó a la mujer creada antes de Eva tras su creación? De acuerdo con el Midrash, ella, Lilith, creada con Adán se rehusó a atender sus exigencias, a someterse a él y al fin huyó de él usando el Nombre Inefable. Adán se quejó a Dios de su soledad y se siguió la creación de Eva y luego la caída y la expulsión del Edén. Al acusar a Eva de lo ocurrido se separó de ella y estuvo durante algún tiempo con Lilith pero al fin volvió a Eva. Durante este período Lilith generó numerosos hijos que se convirtieron en demonios y cuando se reconciliaron Adán y Eva, Lilith se convirtió en Reina de los Demonios. En algunas versiones ella era la mujer de Samael y en otras permaneció solitaria. Las fuentes rabínicas no presentan a Lilith de manera favorable (aunque Adán no se salió tan bien así). Ella era vista como arquetipo de la mujer mala. Feministas modernas, especialmente feministas judías, intentaron mostrar a Lilith como una mujer ideal rechazando los intentos de un Adán dominador. Como la otra mitad literalmente, Adán como un todo incluye Lilith. Adán-Lilith, andrógino hermafrodita es la unión en forma original de la humanidad. La leyenda no dice si este ser humano dual fue unificado lado a lado o por las espaldas. Si fue por las espaldas, Lilith se convirtió automáticamente en la sombra de Adán. Con las dos mitades divididas, en vez de tratarla como igual intentó dominarla y al perder Lilith, Adán perdió también la mitad de su propio self. Por causa de la historia anterior, disimuladamente, mientras dormía Adán profundamente, surge Eva, la Madre de todos los vivientes. La serpiente (según algunos la propia Lilith) hizo con que la segunda Lilith, Eva, condujera a Adán a alcanzar el Conocimiento del bien y del mal y de esa manera convertirse en un ser humano espiritualmente consciente. Sólo en el siglo XX ha sido posible que Lilith (oscurecida por la niebla de la demonología de miles de años) fuera revelada contemporáneamente como la primera mujer en la tierra igual al hombre y libre en espíritu. Hace poco que se extinguieron las hogueras de las brujas haciendo que volviera Lilith como amplificación de los mitos lunares ligados a las temáticas sexuales. A partir de Freud y Jung su abordaje ha cambiado, ya no siendo comprendida como una divinidad exclusivamente arcaica sino analizada como un arquetipo del alma dividida, llevada nuevamente al más originario arquetipo de la Gran Madre urobórica bivalente que refleja la represión parcial de los instintos y la censura de las funciones sexuales. Sicuteri (1980), al escribir sobre Lilith-la Luna Negra, resalta los estudios de Freud, Jung, Neumann y Hillman después que Jones, Silbere y Abraham, unos de los pioneros del psicoanálisis, abrieron paso para el análisis de los mitos. El binomio Lilith-Eva es mencionado por los psicoanalistas dentro del tema consciente de conflictos instintivos indicando las vías para una nueva conducción de las funciones reprimidas, mientras que los psicólogos profundos enfrentaron más extensamente, según Sicuteri, toda la mitología lunar partiendo del análisis del arquetipo que, en la separación se hace presente con dramática lucidez. En los últimos decenios Lilith afloró a la consciencia de una manera tan enfática que penetró definitivamente en los hábitos de masa como imagen folclórica de recuperación del feminismo y síndrome de la emancipación de la mujer. Se han desbloqueado las censuras culturales con respecto al mito de Lilith. El gran escritor Borges (1996) nos habla de una Lilith que en la imaginación popular ha asumido la forma de una mujer alta, silenciosa, de negras y sueltas melenas. Lilith, la Luna Negra. La misma que para vengarse de la mujer humana de Adán, Eva, la instigó (Lilith-Serpiente) a probar el fruto prohibido y a concebir a Caín, hermano y asesino de Abel. Inicialmente pasó a ser imaginada como Layil (Noche) y en la Edad Media se convirtió en un Espíritu nocturno. Ora ángel, ora demonios que asaltaban a los solitarios y/o andantes. En la Kabbala (Judy Weinberg) Lilith es un ser independiente creado con materiales iguales a los de Adán y el Zohar aborda el tema de la bisexualidad de Adán. La imagen de una Lilith asesina de niños no tiene fundamento en el Talmud y parece recordar más bien al demonio babilónico Labartu o Lamashtu. A lo que se refiere a la mujer latinoamericana, resalto entre los estudiosos del tema acerca de la investigación de la actual identidad y selfidad, a los doctores Antonio Santamaría y Olga Santa María (La mujer Colombo-mexicana en el mito. Diálogo psicoanalítico con un mexicano). Para los autores mencionados los mitos resultan de experiencias vivenciales que nos remiten al lugar de la madre y del padre: la transmisión biológica integrada a la cultura: la mujer vive en su interior, permanentemente, tendencias contrapuestas y antinomía vida x muerte. Abordan también la cuestión de la infidelidad de la mujer (¿traición o evolución?) y la sexualidad a través de los mitos. La relación vivenciada entre los mitos y la mujer colombo-mexicana actual, la mujer mexicana valorizando más la función materna que la sexualidad expresiva y de la pareja, bien como la mujer colombiana valorizando menos la maternidad que el papel de libertad, obsevándose la influencia basada en el patriarcado en México y en el matriarcado visible en la mitología colombiana. |
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Relato: El pasado
arcaico y la historia individual y familiar de Lilith-Eva Lilith-Eva es una
mujer de 36 años, atrayente, sensual. De pronto, llama la atención
su voz infantil, su timidez (al mirarla me acordé, sin darme cuenta
del porqué, del personaje Macabea de Clarice Lispector). No me
miraba de frente y las lágrimas le inundaban la faz. Repetía
sufrir mucho y sentirse muy culpable... Ese algo
de Macabea en ella contrastaba sobre todo con su estilo de vestirse en
el momento, como una ejecutiva moderna de traje, zapatos de tacón,
medias de seda, maletín. Al hablar de su profesión se completó
el diseño de una Palas Athenea moderna preocupada por la honra,
la justicia, la virtud, la filosofía. De a poco con el pasar del
análisis pude entender mejor la polifacética mujer a quien
llamo y les presento como Lilith-Eva. |
| Resumen A partir del mito de Lilith-Eva y del incesto, la autora hace una incursión en los arquetipos femeninos, entre los cuales Palas Athenea, Hera, Afrodita, Diana, Ceres, Vesta y otras, buscando comprenderlas a la luz de la contemporaneidad. Han sido también abordadas investigaciones actuales de identidad y selfidad de la mujer latinoamericana a través del estudio del mito de la mujer colombo-mexicana. Aborda también el mito de Electra intentando establecer una ligación entre el pasado arcaico y la historia personal, individual y familiar de una paciente que sufrió abuso sexual en la niñez y que en el presente trabajo es llamada Lilith-Eva. Palabras clave: Mito, arquetipo. |
| Summary The author seaching the myth of Lilith-Eva and of the incest makes an incursion in the feminine archetypes among them Palas Athenea, Hera, Aphrodite, Diana, Ceres, Vesta, and others, looking for to understand them under a contemporary light. The author also approached current investigations of the identity/selfhood of the latinamerican woman through the research of authors dedicated to the study of the myth of the woman colombo-mexican culture. It also approaches the myth of Electra trying to establish a link among the archaic past and the patients personal, individual and family history. The patient had suffered sexual abuse in childhood and in the present work is called Lilith-Eva. Key words: Myth, archetype. |
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Bibliografía Borges, JL (1996)
El libro de los seres imaginarios. Buenos Aires: Emecé Editores
AS. Miembro titular de la Sociedad Brasileña de Psicoanálisis de Río de Janeiro (Rio II SBPRJ); miembro fundador titular y didacta de la Sociedad Psicoanalítica de Recife (SPR); miembro de la Academia de Medicina de Pernambuco (silla 36); miembro de la Unión Brasileña de Escritores (Reg. PE). |
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